Opinión

Envoltorio y contenido distintos

Por: Saúl Lara Espinoza

En algunos objetos o productos comerciales, hemos visto con cierta frecuencia que el envoltorio es muy distinto al de su real contenido. Sabemos que la mercadotecnia, en ocasiones, con tal de vender, es proclive a engañar al consumidor. Lo mismo sucede, valga la analogía, con la propaganda electoral, ya que algunos candidatos al llegar al poder no son congruentes con el envoltorio; es decir, con las características de personalidad con las que se presentaron ante la ciudadanía buscando el voto, puesto que después se les ve muy distintos que cuando andaban en campaña. 

Esta analogía es muy importante que se examine antes de emitir el sufragio, porque las apariencias engañan. Eso lo hemos corroborado en muchas elecciones.

Hay que recordar que detrás de una vestimenta, un saludo amable, una sonrisa simpática o agradable, o de un apapacho al elector, resulta finalmente una personalidad muy distinta a la ocultada cuando se fungía como candidato, por lo que sus características de personalidad, a simple vista, no coinciden a las de su envoltorio de campaña, puesto que ya en el ejercicio del poder público quedan al descubierto. A eso se le llama simplemente doble cara.

El instrumento o mecanismo para presentar esa doble cara es el histrionismo, y en términos jurídicos-penales se denomina engaño. Ello hace caer en el error al ciudadano al ejercer su derecho al sufragio y queda fácilmente decepcionado.

La decepción mayor se da cuando la persona electa resulta un ladrón, como ha sucedido en los casos recientes de exgobernadores encarcelados o prófugos de la justicia por sustraer recursos públicos, y que hoy se encuentran en la cárcel o sujetos a proceso, o que están prófugos de la justicia.

Lo mismo se aprecia con la llamada “estafa maestra”; el caso Odebrecht, en el cual están involucrados 12 gobiernos, entre ellos el de México, debido al otorgamiento de sobornos para la realización de contratos públicos. También está la famosa “casa blanca”; el lavado de dinero atribuido a diversos personajes de la política. 

De tal manera que estos hechos son importantes que se tomen en cuenta antes de emitir el voto a favor de tal o cual candidato, sea cual fuere el cargo de elección popular al que se aspire.

El hecho de aparentar ser una “blanca paloma”, no significa en modo alguno ser honrado o impoluto, porque detrás de una máscara o envoltorio mercadotécnico, puede estar una persona muy distinta, pero buena para engañar. 

De ahí la necesidad de estar bien informado, porque al final de cuentas puede resultar un envoltorio distinto al contenido. Algunas veces las apariencias engañan. Por eso es muy importante razonar antes de emitir el voto. Para ello se tienen tres días antes de la elección. No es nada bueno dejarse llevar por simples emociones o apariencias.