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Opinión

Era ‘ni una más’, pero...

Por: El Debate

El homicidio de la maestra Aída vuelve a lastimar a la sociedad y a poner en evidencia que de nada ha servido el endurecimiento de las leyes y las declaratorias de alerta de género para frenar la violencia que se ejerce sobre la mujer en nuestro estado, que, de acuerdo con una medición nacional, se encuentra entre los primeros en casos de feminicidios per cápita.
En lo que va del año, 36 mujeres han perdido la vida de manera violenta en Sinaloa, la mayoría en la capital, Culiacán.
Cierto, la violencia de género no es privativa de la sociedad sinaloense; sin embargo, ello no debe ser justificación para mirar hacia otro lado cuando se presenta.
Bien se dice que, más allá de lo que se aprende en un aula, la educación más importante del ser humano inicia en su propia casa. Es ahí donde se inculcan los valores y el respeto, y como sociedad debemos empezar a inculcárselos a nuestros niños.
Cualquier manifestación de violencia de género, por más inocente que sea, debe ser inmediatamente atendida, pero no con más violencia, ni física ni verbal, sino con educación y argumentos que el pequeño pueda entender.