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Opinión

Renacer o extinguirnos

DE VUELTA A LA NATURALEZA

  • De vuelta a la naturaleza

Por Ernesto Zazueta Zazueta

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Les quiero compartir que esta semana, los directores de la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZCARM) tuvimos nuestra asamblea anual tras dos años de no poderla realizar por la pandemia de covid-19, y decidimos titularla “Renacer; adaptabilidad y resilencia”. Porque estamos seguros que aquellos que no entendieron que estamos ante la gran oportunidad de renacer, están destinados a extinguirse.


Desde la última vez que nos reunimos, en junio del 2019, varios de nuestros especialistas, advertían que una grave consecuencia estaba próxima en todo el planeta ante tanta destrucción de hábitats y ecosistemas completos.


Y así fue, nueve meses después de reunirnos en el Zoológico de León, brotó la pandemia mundial que acabó en el 2020 y 2021 con la vida de 15 millones de personas. Con el mundo paralizado y sin poder recibir a un solo visitante, nosotros las y los directores tuvimos que continuar pagando salarios, alimentado y cuidando a miles de ejemplares, fueron titánicos los sacrificios y esfuerzos que hicimos para poder mantenerlos, pero les aseguré a cada director y operador de los zoos que ningún esfuerzo fue en vano.


Pues hoy más que nunca estamos orgullosos y conscientes de lo indispensable que es nuestro trabajo, y es que nuestra labor se trata de la prioridad número uno en todo el planeta, se trata de la protección y conservación de la vida misma.


Durante años las instituciones zoológicas hemos sido blanco de duros y agresivos embates de parte de pseudoanimalistas que sin conocer ni entender nuestra misión y trabajo, de manera ignorante e irresponsable quisieran desaparecernos. 


Y no les digo que tras la pandemia ya no exista esa ola de mal llamados animalistas que pugnan por nuestra desaparición. Pero esa ola,  sin duda, ya no tiene la misma fuerza que antes.
Y es que además de las millones de muertes, la pandemia provocó muchas tragedias que dejaron al descubierto quiénes sí hacen algo por la humanidad y por la conservación de los recursos naturales y quienes sólo alardean. 


Muchas personas y rancherías se vieron en la necesidad de abandonar a sus animales y una vez más ahí estuvimos los zoológicos para recibirlos y darles un hogar, acogimos en todas nuestras instituciones a más de mil animales abandonados, pues la pandemia provocó que en nuestro país haya cuatro millones más de personas en situación de pobreza. 


Este grave incremento de la pobreza en México, también provocó un severo incremento en el tráfico ilegal de especies. Los datos oficiales indican que, entre 2019 y 2020, el número de especies aseguradas por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente aumentó más de 600 por ciento.


Y la gran mayoría de los ejemplares rescatados y asegurados del tráfico de vida silvestre son albergados en nuestros zoológicos, criaderos y acuarios. De hecho, muchas de nuestras instituciones ya se encuentran saturadas porque nadie más que nosotros les ofrece una segunda oportunidad de vida a estos animales y sin ninguna ayuda económica por parte del gobierno.


Todo esto ¿lo sabe la gente?, ¿lo saben nuestras autoridades? Aún no todos, pero muchísima gente ha caído en cuenta de la indispensable e insustituible labor que realizamos y estamos convencidos que hoy por hoy nadie, ninguna organización ni activista ni legislador sería capaz de decir que las instituciones no deberían de existir, pues con el trabajo que hacemos de investigación, conservación, reproducción y reintroducción de especies en peligro de extinción, somos un oportunidad de renacer de nuestra biodiversidad y de nuestros ecosistemas.

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