Opinión

En nuestras casas, perros y gatos, la mejor compañía; en las calles, problemas ambientales y de salud

DE VUELTA A LA NATURALEZA

Por  Ernesto Zazueta Zazueta

En últimos días me han preguntado algunos amigos mi opinión sobre poner comederos para alimentar a los perros y a los gatos de la calle. A una interesante pregunta, les daré una detallada respuesta. 

Los perros y los gatos han sido los animales de compañía más importantes a lo largo de nuestra historia; desde hace miles de años figuran en la vida religiosa y mística de la civilización humana.

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Existen datos y evidencias de que el perro fue el primer animal domesticado hace miles de años. Según un estudio publicado en la revista de la Academia de las Ciencias de Estados Unidos, el primer perro (canis lupus familiaris) fue domesticado hace 15 mil años en Asia Central, en lo que hoy es Nepal y Mongolia.

En el México prehispánico, en las costumbres funerarias al perro lo colocaban como ofrenda junto al cuerpo del difunto, ya que lo consideraban como el guardián del alma en su viaje al más allá.

Por otro lado, el gato se cree fue domesticado en el año 2000 a. C., en Egipto, para ellos fue una deidad, la diosa Bastet, símbolo de la fecundidad y de la belleza.

Queda claro que la relación de estas dos especies con las personas siempre ha sido muy cercana, pero la falta de responsabilidad de los humanos aunada al comportamiento natural de estos animales han derivado en conflictos ambientales y de salud pública.

México es el país con más perros callejeros en América Latina, con un aproximado de 16 millones de canes en situación de calle; 16 millones de perros que no cuentan con vacunas, desparasitaciones y ningún tipo de cuidados ni prevención, lo cual significa un foco de infección muy preocupante. 

Los gatos en Estados Unidos representan una tercera parte de la población humana, se calcula que son aproximadamente entre 78 millones de gatos domésticos y 73 millones de gatos ferales, dando un total 151 millones de gatos en un solo país.

Una pareja de gatos puede producir dos camadas al año, por lo que crecen exponencialmente hasta alcanzar 420; es decir, mil gatos en siete años, aproximadamente.

Pero también existen perros ferales y perros callejeros con dueño, muchos de ellos los sacan a la calle a defecar y no la recogen, esto hebra que más heces floten en el aire y que tengamos una contaminación ambiental de aproximadamente 50 toneladas de heces fecales pulverizadas al día. 

Además, los perros y los gatos pueden ser transmisores de enfermedades que afectan gravemente a poblaciones de animales silvestres. Es el caso del parvovirus y del moquillo, que han dañado severamente a manadas de leones y otros carnívoros en África. De hecho, el moquillo canino ha sido causa de la extinción de los hurones de patas negras en América.

En tanto, la depredación de animales silvestres que sirven de alimento a los perros y gatos ferales es uno de los más grandes impactos ecológicos. 

Mi opinión sobre los comedores para perros y gatos de la calle es que debemos ser exageradamente responsables con la tenencia de nuestras mascotas, y combatir por todas las vías posibles el incremento de poblaciones callejeras, porque son la causa de graves problemas de salud pública y ambiental, que se suma a las cientos de causas que hoy en día están acabando con nuestra biodiversidad.

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