Opinión

Los condenados de la sexta extinción masiva

DE VUELTA A LA NATURALEZA

Por  Ernesto Zazueta Zazueta

En esta ocasión no es un asteroide o una megaerupción volcánica ni ningún fenómeno natural el culpable de la sexta extinción masiva de especies. Esta vez es el ser humano el que está acabando con animales, plantas y con la mayoría de los recursos naturales.

Hay estudios que demuestran que los humanos hemos provocado la desaparición de cientos de especies y llevado a muchas al borde del exterminio a través del comercio ilegal de vida silvestre; de la contaminación de tierra, agua y aire; por la fragmentación de los hábitats naturales como consecuencia de la expansión de la mancha urbana y de la industria; y por el desmedido consumo de recursos naturales.

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Del 2001 al 2014, desaparecieron al menos 173 especies de la faz de la Tierra, lo que representa una tasa 25 veces más alta que la habitualmente registrada. En los últimos 100 años, más de 400 especies de vertebrados desaparecieron; en la evolución “normal” esto habría llevado hasta 10 mil años.

Ha habido cinco eventos de este tipo en la historia de la Tierra, y cada uno eliminó entre el 70 y el 95 por ciento de las especies de plantas, animales y microorganismos. El más reciente, hace 66 millones de años, vio desaparecer a los dinosaurios.

Pasaron millones de años para restaurar este medio ambiente. Se estima que sólo el dos por ciento de todas las especies que alguna vez habitaron la Tierra, hoy están vivas.

Debemos de ser conscientes de que cuando una especie desaparece de un ecosistema erosiona todo. 

“Cuando la humanidad extermina poblaciones y especies de otras criaturas, está aserrando la rama sobra la que está sentada, destruyendo partes funcionales de nuestro propio sistema de soporte vital”, explica Paul Ehrlich, conocido profesor de Stanford que escribió el libro de 1968 The population bomb. 

Muchas de las especies en peligro de extinción, o al borde  de ella, están siendo diezmadas por su comercio ilegal e indiscriminado. Al tiempo que nosotros acabamos con ellas, hemos liberado un nuevo virus, mortal  para la humanidad, como es hoy el coronavirus. Todo por el consumo de vida silvestre en mercados públicos.

En una cumbre celebrada en Japón en el 2010, las Naciones Unidas establecieron objetivos mundiales para combatir la crisis de biodiversidad. Pero en 10 años el mundo logró poco o nada, ya que nos seguimos enfrentando a tasas de extinción sin precedentes, ecosistemas a punto de desaparecer y graves amenazas para nuestra propia supervivencia.

Más allá de las cumbres de la ONU y los acuerdos mundiales, en medio de esta pandemia nos tiene que quedar claro que: cambiamos cada uno de nosotros drásticamente nuestras relación con la naturaleza y nuestra forma de consumir sus recursos, o los causantes de esta sexta extinción masiva seguiremos padeciendo las consecuencias de esta, y cada vez serán más graves.

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