Opinión

No es chiripa ni casualidad, hace mucho tomé la decisión de ser quien soy

DE VUELTA A LA NATURALEZA

Por  Ernesto Zazueta Zazueta

Desde hace muchos años decidí tomar un camino, uno nada sencillo, pero el que yo realmente quería caminar: decidí ser alguien en el mundo de los zoológicos.

Desde un inicio fue muy complicado, pues hay gente que no entiende la comercialización de animales, y esos fueron mis inicios. Me dedicaba a proveer de animales a muchos zoológicos de manera legal y registrada; las personas lo entendían poco, ya saben que en este mundo muchas veces parece que se trata más de molestar y de criticar que de hacer algo por la vida propia.

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Yo no estaba haciendo nada ilícito, pero cada vez que hablaban de mí decían que era un “vende animales”, me echaban mierda, es la verdad. ¿Me dolía y molestaba? ¡Sí! Es por eso que me fijé una meta y me tracé un camino.

Primero lo primero, empecé a capacitarme, atravesé todos los estudios que no hice de joven. Día a día me la pasé en cursos y diplomados, investigué y me preparé mucho, pero sobre todo comencé a relacionarme con las personas de este medio para empaparme de los diferentes temas de bienestar animal y de todo lo relacionado con la vida silvestre.

Una vez que me sentí preparado en lo que me apasiona, que es la fauna silvestre, di el siguiente paso: entré a la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México A. C. (AZCARM) y poco a poco fui conociendo los códigos de convivencia entre ese gremio que, para mí, era “gente rara”. Pero poco a poco los fui entendiendo y les aprendí muchísimo.

Los primeros años algunos me tacharon de diferente, de ajeno, bueno irónicamente hasta de “silvestre”, pero me fui ganando su confianza y hasta el aprecio de muchos de ellos.

Cuando me sentí lo suficientemente preparado y seguro, pensé que podría ser alguien importante dentro del gremio y que podía aportarles algo con mis ideas “diferentes y poco tradicionales”, dentro de dicho grupo de especialistas tan cerrado y comprometido con su trabajo y sus ideas.

Cuando menos me lo esperé, yo ya me sentía como pez en el agua, estaba muy feliz en dicho grupo, hice grandes amigos y lo mejor fue que formamos una gran fraternidad, todos con un mismo ideal y objetivo de proteger bajo cuidados humanos a nuestra increíble fauna, investigar, educar, concientizar y aprovechar de la mejor manera nuestra gran biodiversidad.

Fue ahí cuando comencé a pensar que quizá en algunos años yo podría llegar a ser el presidente de la AZCARM, me emocionaba y me imaginaba sacando adelante temas políticos y mediáticos para luchar contra todos los detractores de los zoológicos.

Fue así que me metí en la cabeza que tenía que ser presidente de la AZCARM, se convirtió en mi meta, pero aquí me aterraba algo: no sabía hablar en público, mucho menos con los medios de comunicación, era algo que tenía que aprender y vencer ese miedo pues vengo de una familia de comunicadores y periodistas, por lo que supe que lo podía lograr.

Me acerqué a mi hermana Tere, quien se dedica a entrenar a personas en el tema, dice que he sido su mejor alumno, y gracias a ella y al trabajo de todo un equipo, aquí estoy dirigiendo AZCARM.

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