Opinión

No todo son ‘likes’, corazoncitos y fama con los pseudoanimalistas

DE VUELTA A LA NATURALEZA

Por  Ernesto Zazueta Zazueta

No es casual que, conforme se acercan las elecciones del 2021, las tendencias proanimalistas se ponen más de moda. Y es que el tema de protección, bienestar y conservación animal es muy capitalizable, pues no sólo la mayoría de nosotros amamos a los animales, sino que nuestra subsistencia depende de la suya y, afortunadamente, cada vez estamos más conscientes de ello.

El problema viene cuando, en aras de hacer activismo en favor de los animales, artistas, influencers y personas de a pie hacen suya información falsa y la difunden como pólvora o, peor aún, cuando, sin conocimiento de causa, se suman a proyectos que tienen consecuencias mucho más negativas que positivas para nuestra fauna silvestre.

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Entonces, hay que preguntarnos: ¿Será cierto que a la gente le interesa mucho salvar a los animales o es simple moda? ¿Por qué parece ser un tema de gran interés para los políticos en campaña, pero una vez que llegan al poder hacen poco o nada por lo animales? ¿Quién supervisa las donaciones millonarias que reciben organizaciones pseudoanimalistas? ¿En dónde están los logros de los influencers pro-“animalistas”, cuántas especies han salvado? 

Iniciaré por explicar a qué me refiero con pseudoanimalistas, porque de repente pienso que todos hablamos el mismo lenguaje, y eso es un error.

“Animalista”, entre comillas, o pseudoanimalista: humanos o grupo de humanos que dicen amar mucho a los animales y aseguran defender sus causas, porque ellos no tienen voz. Pero sus acciones se limitan a criticar, la mayoría solo desde sus redes, sin previa consulta de fuentes especializadas sobre lo que creen y difunden. Los pseudoanimalista no han estudiado o leído (libros, no memes ni posteos ni tuits) sobre bienestar animal y conservación de fauna silvestre. Y lo más decepcionante es que la labor de “defensa” de la mayoría se queda ahí, pues no se suman o se comprometen a proyectos de conservación, reproducción, investigación o educación en la materia. 

Pero aún así,  muchos políticos se sirven los miles de seguidores y likes de los “animalistas” para hacer ruido y llegar al corazón de la gente, hecho que se traduce en votos que, finalmente, es lo que ellos buscan.

Así, poco a poco se posicionan entre la ciudadanía, que tan necesitada está de líderes y de personas en quien confiar; y de ser políticos comunes, comienzan a verse como héroes y defensores de animales.

Actualmente podemos observar algunos políticos muy cerca de organizaciones, entre otras. Pero, ¡cuidado, clase política! No todo son likes, corazoncitos y fama con los pseudoanimalista.

Y es que es la fecha que nadie, ni especialistas ni población en general, sabemos en qué realmente han ayudado dichas organizaciones, a qué especie animal han salvado de la extinción o en qué proyecto de investigación han invertido las grandes sumas de dinero que han recibido como donaciones para su “noble labor”. Y eso, a la larga, traerles muchos más problemas que votos, digo, que contribución para su causa política.

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