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Opinión

Sigue aumentando el tráfico ilegal de especies, y muchos seguimos en la lucha para contenerlo

DE VUELTA A LA NATURALEZA

Por Ernesto Zazueta Zazueta

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Sin duda la protección de la vida humana es la prioridad en un escenario de pandemia mundial, pero es precisamente una crisis de este tamaño lo que revela el estado del Estado, y el nuestro dejó ver que está muy, muy débil. 

Esta debilidad se notó en todos los sectores, al grado que 12 millones de mexicanos más, tristemente, se sumaron a las filas de la pobreza en nuestro país. 

Y cuando millones de personas están desesperadas sin empleo, sin fuente de sustento, se desencadenan muchas problemáticas más, como hilo de media se deja ir la delincuencia. 

Y uno de los delitos que sin duda aumentó fue el tráfico ilegal de vida silvestre. El Centro para la Diversidad Biológica en México y la Academia Mexicana de Impacto Ambiental, confirmaron que el comercio ilegal de especies se incrementó considerablemente con la pandemia por diversas razones.

Una de ellas es precisamente esta pobreza y desigualdad que se agudizó aún más en nuestro país, situación que orilla a la gente a buscar otros medios para sobrevivir. Por ello selvas y bosques nacionales han sido saqueados por propios y extranjeros, y es que el tráfico de especies es el negocio más redituable después del tráfico de drogas y de armas. 

Otra de las razones por las que este delito aumentó, de acuerdo con las académicos y especialistas, es porque el tema ambiental está literalmente abandonado al no haber recursos ni personal suficiente para atenderlo. 

A pesar de que estamos atravesando una crisis ambiental nacional y mundial, con una de las peores sequías de los últimos tiempos que se suma a muchos otros conflictos ambientales, la Semarnat no cuenta con un presupuesto que le permita atenderlos y, en pandemia, menos. 

Por eso es urgente que, por todas las vías posibles, las organizaciones y personas que nos dedicamos a la conservación de fauna silvestre ataquemos este delito, pues como se los he repetido en muchas ocasiones es precisamente el tráfico ilegal de animales una de las causa principales de enfermedades zoonóticas como el coronavirus. 

Y aquí viene la buena noticia del día, esta semana logramos que la Cámara de Diputados aprobara de manera unánime reformas para combatir el tráfico ilegal de vida silvestre.

Con estas reformas, la Ley General de Vida Silvestre por primera vez incorporará en sus definiciones el concepto de “comercialización” de vida silvestre, mientras que la Semarnat tendrá la facultad de establecer un registro de comercializadores de fauna y flora silvestre. 

Y quienes deseen constituirse como comercializadores de vida silvestre deberán acreditar ante la Secretaría que cuentan con las instalaciones adecuadas presentando un plan de manejo y garantizar las medidas de sanidad relativas a la vida silvestre para evitar cualquier riesgo de zoonosis.

Esto es gracias a una iniciativa promovida por la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (Azcarm) con la ayuda y trabajo de la Diputada Federal Rosa María Bayardo.

México, junto con Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, concentramos casi la mitad de la biodiversidad a nivel mundial, 40 por ciento.

Hemos sido denominadas superpotencia en biodiversidad, pero la enorme desigualdad, la pobreza, la corrupción y la debilidad presupuestaria de nuestras instituciones responsables del medio ambiente han provocado que también seamos de los países con mayor tráfico ilegal de especies, así que tenemos que unirnos todos y seguir luchando contra este delito que pone en riesgo la vida de todas y todos.

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