Opinión

¿Es bueno o malo?

GUASAVE
Avatar del

Por: Moisés García

Pues sí que está metido en un predicamento el gobierno local por la exigencia de la Secretaría de Seguridad Pública Federal en el sentido de que dé de baja a todos aquellos agentes policiacos que no pasaron el riguroso examen al que fueron sometidos.

El asunto no sólo se constriñe al municipio de Guasave, sino casi a todos, incluyendo a los de orden estatal, cuyos elementos, de acuerdo con las evaluaciones no son aptos, profesional ni éticamente para cumplir honestamente con su delicada misión.

Ahora, refiriéndonos específicamente al caso de la administración de Armando Leyson, el hecho que se vea obligada a cesar a no menos de 240 gendarmes, que es la mitad de la base policiaca, constituye quizá el más serio problema al que tenga que enfrentar la autoridad, aunque también hay la duda que podría ser bueno.

Para empezar, despedir al numeroso grupo de policías, implica, por ley, tener que pagarles una indemnización conforme a la antigüedad y otros derechos que han creado, a menos que pretendieran no hacerlo, al amparo de la reprobación del examen, lo que sería evidentemente una violación a sus garantías constitucionales.

Y para "liquidar" de forma masiva a la mitad de la planta laboral de la Dirección de Seguridad Pública, el Ayuntamiento necesita de suficiente solvencia, algo de lo que carece, por lo que no se necesita ser adivino para saber que despedirlos será un verdadero lío.

Otro efecto no menos importante es que para el día último de octubre le será materialmente imposible buscar los sustitutos de quienes supuestamente se irán y menos con las características y requisitos que plantea el gobierno federal, que pretendería a personas "impolutas" para la prevención del delito, cuando, si nos atuviéramos a la política malovista en ese renglón de que con "blancas palomas" no se resuelve la inseguridad, ni hubiera necesidad de hacer ese movimientazo que anuncian, bueno si acaso es cierto que van a liquidar a tanto "matachín".

Lo anterior en consecuencia podría acarrear una grave crisis de seguridad pública en detrimento de la ciudadanía, de suya, actualmente casi en total indefensión ante los embates de la delincuencia de toda laya que no descansa.

Pero con ser aquello muy delicado, lo peor es que crearán en ese grupo que en cantidad no es nada despreciable, un vacío laboral que podría a la vez en los despedidos encontrar una alternativa de ocupación nada deseable y lo que no les sería difícil, si partimos de que dada la naturaleza de sus empleos, debieron haber sabido cultivar relaciones con gente peligrosa.

Ahora que, quizá el hecho del despido de los 240 policías, finalmente vaya a tener una ventaja y no sería otra que quienes se metan a las "filas" del enemigo natural del gobierno tendrán que operar sin "charola" ni de manera tan abierta.

Qué chistoso.- Una falta de intercomunicación en el equipo de Armando Leyson, relacionado con quién sería el orador oficial en el acto del 16 de septiembre, desató un remedo de crisis política en el gabinete que salpicó al alcalde.

Por esas cosas que ocurren, primero se había notificado al regidor Noé Salvador Rodríguez que al correspondería hablar en nombre del gobierno, algo que no se le notificó a Leyson, quien a su vez, sin saberlo, posteriormente hizo el anuncio que sería Ricardo Ruiz.

Eso bastó para que el "primer nominado" montara en santa ira y amenazara con romper relaciones con la administración, (uyuyuyuy, qué mello), como si no supiera uno cómo se la gastan los perredistas en eso de hacer berrinches.

Al término no fue más que una llovizna en un vaso de agua, pues en una actitud sincera Leyson reconoció que en parte había habido una equivocación que se rectificaría para que Rodríguez Peñuelas muestre una vez sus dotes de buen orador, al más puro estilo demosteniano de "petatuix".