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Escucha a tus hijos

SAPIENZA

El tiempo es un bien escaso en estos días. Parece que no hay tiempo para nada, y ante las exigencias del trabajo y el diario, vivir se le roba tiempo a los hijos. La falta de atención hacia ellos se busca compensarla con cosas materiales, pero los regalos nunca suplirán la atención y la presencia de los padres. El trabajo ha dejado de ocupar el lugar correcto en la vida para convertirse en una prioridad. Y si bien hay que cuidar el trabajo, pues de ahí viene nuestro sustento, debemos tener presente que en el trabajo no somos indispensables. En la familia sí. Nadie podrá tomar tu lugar como padre de tus hijos. Y cuando partas de este mundo, en ningún trabajo te llorarán tanto como en tu casa. En ningún otro lado harás tanta falta, se te recordará tanto ni se te seguirá queriendo por siempre. Así que es tiempo de poner las cosas en la debida perspectiva. Hay que voltear la vista hacia los hijos que con palabras o sin ellas claman por atención. Sus acciones pueden ser un reflejo de esa falta de afecto físico de los padres hacia los hijos. Los hijos saben que se le dedica tiempo a aquello que se ama. El tiempo que se les dedique será una forma de confirmarles lo importante que son en la vida del padre. El trato para cada uno de ellos será distinto. Los muchachos prefieren hacer cosas al lado del padre. Tal vez patinar juntos, escalar una loma, jugar algún deporte o emprender un proyecto. Las muchachas prefieren la plática. Caminar por el parque, tomar un helado, comer juntos o jugar un juego de mesa, cualquier cosa que permita platicar. Pero ya sea que ellos o ellas platiquen, o se queden callados, está bien. En cualquier momento pueden comentar algo que dé pie a una conversación mediante la cual abran su corazón. Hay que escucharlos sin minimizar sus temores o las situaciones que viven pues desde su perspectiva eso es importante para ellos. Los cambios físicos que viven, el rechazo de los compañeros, el primer flechazo de amor o el próximo examen pueden ser motivo de su preocupación. Escúchalos. Ellos requieren de la seguridad de tu presencia. Tu experiencia vivida les brindará una mejor visión de su vida. Dedícales tiempo. Ama a tus hijos con vigor y aliméntalos de sabiduría.