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Eso no lo sabemos

SAPIENZA

La historia es como es debido al arrojo de unos cuantos, a la avaricia de otros, a la cobardía de muchos. A la ignorancia, a la falta de visión, a la falta de recursos o a la buena administración de ellos, al carácter pusilánime. La historia, de México y de otras partes, está llena de ello. Veamos. Sin el arrojo de Hernán Cortés y su valentía para enfrentar y derrotar a quienes, enviados por el gobernador Velázquez de Cuba le perseguían, tal vez hubiera sido vencido y la conquista de Tenochtitlán, si acaso se hubiera llevado a cabo, habría sido muy distinta. Pero igualmente, si la cobardía no se hubiera apoderado de Moctezuma para luchar o morir, tal vez el resultado hubiera sido otro. Por otra parte, siglos después, la avaricia de los conservadores impidió que se formara un frente unido para pelear por un territorio que en su parte norte se desgajaba y corríamos el riesgo de perderlo como efectivamente lo perdimos. Pero los conservadores querían mantener privilegios sin importar el costo que implicaba mantener esas rencillas para conservar su posición. Tal vez la Revolución no se hubiera llevado a cabo si la avaricia de la clase pudiente del porfiriato no hubiera impedido compartir su riqueza con quienes menos tenían. Pero ya con la guerra revolucionaria en curso, Francisco I. Madero no tuvo la visión para ver que el enemigo estaba en casa, y actuar; su carácter pusilánime terminó por llevarlo a la muerte. Si no hubiera muerto prematuramente, ¿qué curso hubiera tomado la Revolución? Lo mismo vemos en épocas más recientes. Sin la avaricia de la clase política, México estaría en otra posición dentro del concierto de naciones porque sus recursos se hubieran aprovechado mejor. Sin la división de la clase política se podría haber luchado por hacer los cambios que desde hace décadas se debieron haber hecho. Así, vez tras vez vemos que la historia se ha llevado a cabo de la manera que la conocemos por causas como las expuestas. Pero si analizamos las circunstancias, estaremos conscientes que en muchas ocasiones, debido a los actores de la historia o a las situaciones, estuvimos a una nada de que el desenlace hubiera sido distinto. Para bien o para mal, eso no lo sabemos.