Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

0 0

Esquina Mágica

En la Ciudad de México hay muchas esquinas memorables tanto por sus monumentos, como por su historia. Existe una, sin embargo, que no se parece a ninguna. Ésta se encuentra en la Ampliación Granada, en la avenida Miguel de Cervantes Saavedra que hace esquina con Presa Falcón. Justo en ese punto, frente a frente, se encuentran dos museos maravillosos: el Soumaya y el Jumex. El primero, construido por Fernando Romero, mide 47 metros de altura y en él, la Fundación Carlos Slim alberga más de 66 mil piezas que van desde las esculturas de Auguste Rodin y Camille Claudel, hasta pintura mexicana de los siglos XVIII, XIX y principios del XX. El segundo, construido por el arquitecto británico David Chipperfield, está consagrado al arte contemporáneo de la colección de Eugenio López Alonso. Los dos museos son espléndidos. El primero es gratis y el segundo cobra 30 pesos la entrada.

Digo que en el lugar en que se encuentran, ambos forman una esquina culturalmente mágica; tiene muchos árboles, fuentes, estacionamiento para miles de coches y por si fuera poco, para las que somos compulsivamente consumistas, a tan solo unos pasos está la maravillosa Plaza Carso; un centro comercial de tres niveles donde hay todo, todo, todo. Además, cruzando la calle está el nuevo Acuario.

El domingo, después de nuestro programa en MVS, Enrique y yo nos dirigimos hacia la esquina mágica, hacia el Museo Jumex, cuya colección privada es la más grande de América Latina. En tanto nos encaminábamos hacia el edificio espectacular ideado por David Chipperfield, nos llamó la atención la enorme fila de personas y familias, muy bien formaditas, frente al Museo Soumaya. Había mucha gente sentada en los escalones, otras más que entraban y salían del centro comercial y visitantes muy sofisticados que se aprestaban para ir al Museo Jumex. El joven de la caja nos preguntó si teníamos nuestra credencial de adultos mayores. Yo no sabía si ofenderme o reírme y le dijimos que no llevábamos porque todavía no éramos adultos mayores. "Nuestra política es cobrarle a todo el mundo, por 2 personas son 60 pesos, por favor". En ese momento, tuve ganas de correr hacia el Soumaya (donde no se paga) pero quería ver la exposición de CY Twombly Paradise, la cual estará expuesta hasta el 12 de octubre y que me había recomendado Lolita con todo su entusiasmo.

Desde la entrada, nos sugirieron pasar a un pequeño auditorio para escuchar la plática de la historiadora y crítica de arte por la Universidad Valenciana Irene Grás Cruz. "En la obra de Twombly siempre está implícita la poesía, después de su etapa norteamericana, ésta es la etapa europea, sobre todo es cuando empieza la simbiosis de poesía y pintura, y lo hace a partir del poeta Mallarmé", decía con su acento muy español. También nos dijo que muchas de sus pinturas están ilustradas con poemas de Rilke, especialmente las dedicadas a las rosas. "Si tu frescura a veces nos sorprende tanto,/ dichosa rosa/ es que en ti misma, por dentro/ pétalo contra pétalo/ descansas". Éramos como 100 personas muy interesadas en tratar de descubrir un pintor cuya obra podría parecer totalmente incomprensible. Dice Roland Barthes que el pintor pintaba como una persona que intenta escribir con la mano izquierda. Saliendo de la plática, tomamos un elevador súper moderno y amplio para 66 personas. En tanto subíamos al primer piso, todos los que nos encontrábamos en esa especie de caja metálica no salíamos de nuestro asombro por la belleza de la construcción del museo. Por un momento, me sentí en cualquier museo de Nueva York o San Francisco. Tanto espacio y belleza de la arquitectura invita al recogimiento y a la reflexión. La gente veía las obras de cerca, de lado y de lejos. No faltaba el comentario simplón: "Mis nietos de cinco años dibujan más bonito que Twombly". Cuando se paraban frente a una escultura, decían entre susurros: "Cualquier tonto con un martillo puede hacer eso". Lástima que no se encontraba por allí caminando (como en las películas de Woody Allen) el crítico de arte Kirk Varnedoe para que pudiera explicarles que en ninguno de los casos era cierto. Lo mejor es ir al Museo Jumex y admirar la muestra despacito, sin que nadie haga comentarios triviales respecto a su pintura. En todo caso es la primera vez que el pintor expone su obra más reciente en América Latina. Su obra, sumamente original, gira alrededor del amor, la belleza y la muerte.

Al salir con las rosas tatuadas de Rilke en mi corazón, fuimos a comer al Centenario, hicimos shopping (Sak's está de descuento con 12 meses sin intereses) y por último, vimos la espléndida película Jersey Boys de Clint Eastwood, inspirada en el grupo The Four Seasons.

Todo esto lo hicimos felices de la vida, en tan solo un domingo, gracias a la Esquina Mágica.

[email protected]