Opinión

Esteban Loaiza y la fragilidad humana

Por: José Carlos Campos

PICADA.-  Esteban Loaiza no será el primero ni el último pelotero metido en problemas luego de su recorrido por los diamantes. Le llegó el momento de le encrucijada, ese en el que tiene que decidir entre mantenerse en el Olimpo cuidando su imagen o aterrizar en el mundo de los mortales. Tomó su decisión y se equivocó.

Ha lastimado y ha dañado seriamente a una actividad que como el beisbol, lo hizo millonario, que lo hizo vivir muy bien. Le dio en la zona de flotación a una profesión que lo llevó a ser ídolo, por la que se hizo de fama y popularidad. Todavía peor, ha herido sensiblemente a quienes creyeron en él, a quienes alguna vez no solamente le aplaudieron, sino que le construyeron monumentos mentales, y ha decepcionado a quienes pudieron haberlo considerado un “héroe deportivo”.

Los detalles de lo que pasó con Loaiza los encontrará, así debería ser, en la sección policiaca, los incidentes no son para la deportiva (que algunos hacen de espectáculos y variedades). Todo, en tonos de lástima, de algo cercano a la conmiseración. ¿Cómo es que un jugador que amasó una fortuna de más de 40 millones de dólares a su paso por los diamantes cayó tan bajo?

“Es la fragilidad humana”, dijeran los seguidores de Freud.

Esteban Loaiza dinamitó muchas cosas que parecían que estaban a su favor. Lo menor sería decir que capaz y que quedó vetado del salón de la fama particular que se construye en Monterrey y que estará plagado de Diablos Rojos. Eso es lo de menos.

La justicia en Estados Unidos dictará la sentencia, pero aquí en México ya perdió. Su imagen se hizo pedazos al caer desde lo alto del tótem.

DUDA.- Ante casos como el del exbigleaguer mexicano queda la duda de si existe la capacidad de resarcir lo que se pierde en incidentes como estos. Hablamos del impacto que se tiene entre niños y jóvenes, entre aquellos que llegaron a saludarlo, a vitorearlo, a solicitarle un autógrafo. ¿Y ahora?

No se puede satanizar en la víspera, el lugar común sería “todos nos equivocamos”, todos cometeremos errores. ¿Es eso suficiente?

Y en otra arista, el reflexionar acerca de los comunicadores que sentían a Loaiza su “amigo” y, por ende, incapaces de rebasar el límite para acercarse a la crítica. Periodistas que incluso mostraban la foto para hacer ver que eran cercanos a la figura. Puede y que esa foto hoy esté en resguardo, no disponible para mostrarse.

Ni el primero, pero ojalá el último.

AL GUSTO.- Si usted es de quienes le encuentran poesía al beisbol, seguramente coincide con que las estadísticas son parte de los mejores versos que se escriben. No se entiende a este deporte sin entender que los números que se generan dan sustento a la magia que caracteriza a este maravilloso deporte.

De cara al inicio del torneo de apertura de la Liga Mexicana de Beisbol 2018, se vale cuestionar acerca de lo que va a pasar con los “numeritos” que los peloteros y clubes cosechen. Se hace muy vago lo declarado por el presidente de la LMB al respecto: “si quieren sumen la de las dos temporadas”, es decir, deja al gusto del aficionado si toman las estadísticas uniendo las dos temporadas (apertura y clausura) o si las dividen, como fuera lo mismo.

No siempre el fin justifica los medios y en este caso si la LMB decidió hacer dos temporadas cortas, no se vale que entre las patas se lleven a las estadísticas.

El sentido común dice que los líderes individuales de cada departamento de bateo y pitcheo, sean los  números que sean, impondrán récords para “temporadas cortas”, así sean por tan solo unos meses.

Lo que se haga en el de apertura puede y caiga en el de clausura. “Unir” los numeritos de los dos torneos es un despropósito y un engaño que el buen aficionado no puede aceptar.

Eso en términos coloquiales se llama “farsa”.