Opinión

Evangelios gnósticos

SAPIENZA

Por: Emmanuel

En años recientes el sensacionalismo periodístico ha traído a luz los evangelios gnósticos, que por siglos han sido conocidos. En ellos se pretende dar a conocer aspectos que teóricamente formaron parte del cristianismo inicial, o de la vida de Jesús. John Dominic Crossman, un miembro influyente del Seminario de Jesús, dedicado a la destrucción del pensamiento cristiano, habló del Evangelio Marcos Secreto, en el que dijo había temas confidenciales para miembros avanzados de la fe. No pueden menos que cuestionarse los motivos ulteriores de Crossman cuando pertenece a una organización, el Seminario de Jesús, cuya misión, según dijo Robert Funk, el fundador del organismo, es encontrar una nueva trama para la historia de Jesús "que lo vuelva más creíble". Por lo tanto, no es de extrañar que voluntaria o involuntariamente se valga de documentos que pongan en duda la validez del relato bíblico. El Evangelio Marcos Secreto ha de ser muy secreto porque nadie lo conoce. La única mención que se tiene de dicho evangelio es una cita que dice Crossman pertenece a Clemente, un griego miembro de la iglesia de Alejandría del siglo II, conocido por su aceptación de los escritos espurios. Pero resulta que la cita de Clemente tampoco se encuentra, y sin embargo, a raíz de ella se forma todo un nuevo criterio de un cristianismo del que nadie ha sabido. Crossman también le da credibilidad al Evangelio de la Cruz, cuya narrativa dice que al salir de la tumba Jesús era un gigante, y que la cruz también salió de la tumba y habló, lo cual, lógicamente, explica porque éste y los otros evangelios gnósticos no fueron incluidos en el canon bíblico. El Evangelio de Tomás, cuya verdadera autoría se desconoce, tampoco se incluye en el canon porque no proviene del primer siglo de la iglesia y porque fue influido por las escritos gnósticos. El mensaje que presenta este evangelio es que mediante el conocimiento de la clave del universo la gente puede ser salva, un pensamiento muy similar al de la Nueva Era actual que proclama que mediante el conocimiento será salvo el hombre, pero opuesto a la proclamación de Jesús en el sentido de que sé es salvo sólo por él. Sin embargo, pese a la vaguedad de su procedencia y a su mensaje contradictorio, mucha gente ha basado su creencia en los evangelios gnósticos.