Opinión

Expansión: razones del lobo

RINCÓN BEISBOLERO
Avatar del

Por: José Carlos Campos

Hace algún tiempo, en charla fuera de libreta, un directivo de Liga Mexicana nos decía que, como empresarios, no se le hacía equitativo tener que competir contra equipos que dependieran de gobiernos locales. "La capacidad de gasto y de maniobra financiera nos ponen en aparente desventaja", comentaba a manera de reflexión.

Que si la LMB se ha sostenido con los muchos 16 equipos de su papeleta, es porque varias franquicias se han sostenido gracias, precisamente, a ser propiedad de entidades públicas.

No podríamos determinar si 16 es el número ideal de clubes participantes en el viejo circuito, a nosotros se nos antojan muchos, tanto así como para afectar la calidad de espectáculo que ofrecen. Pero hay quienes lo ven positivo porque, entre otras cosas, son opciones ampliadas de trabajo para el pelotero nativo.

Pros y contras, pues.

¿Alguien que piense hoy en día que la LMB requiere una expansión? Lo dudamos. Incluso, ya Roberto Mansur ha comentado que lo ideal sería bajarle a 12, y al mismo tiempo, fortalecer las ligas de desarrollo. Y ya sabe usted que en LMB, la palabra de Mansur pesa, vale y cuenta. Y desde hace mucho tiempo.

Cantidad. No sabemos bajo qué peregrina teoría se sustentan aquellos que, en el caso de Liga Mexicana del Pacífico, claman por una expansión. Piden más equipos como si ello representara, por default, una extensión de la calidad que caracteriza al circuito.

Vea usted cómo las dos más recientes solicitudes de nuevos clubes provienen de plazas en donde más que empresarios, son gobiernos los que andan en esas gestiones. Atraer el tema "subsidios" con el tema "expansión" es llevar las cosas al "junto con pegado".

Siendo un tema denso y que requiere muchos filtros, a veces nos sorprendemos con la ligereza que se maneja en los medios de comunicación, cual si fuera la receta para hacer un sándwich o un quesadilla. Incluso, se le coloca como factor para "combatir la competencia", sin ver que se trata de beisbol, no de operar un estanquillo.

Bajo ese tenor, la LMP tiene como competencia a ligas de su mismo nivel (Venezuela, Dominicana, Puerto Rico) en el rubro de contratación de extranjeros. Competencia suya lo es la Liga Otoñal de Arizona, a la cual los clubes de Grandes Ligas pueden llevarse peloteros de los roster invernales sin siquiera pedirles permiso, sean nativos o extranjeros. Así, pedir expansión para combatir competencia, nos parece tan endeble como absurdo. Totalmente fuera de contexto.

Opciones. La pelota de invierno profesional es básicamente de espectáculo ya con muchos años de tradición y que en México nace en 1945. Su signo ha sido la calidad de juego, la aparición de peloteros con nivel, incluso de Grandes Ligas, y para efecto de intereses profesionales de los jugadores, la mejor opción para devengar buenos sueldos, que se sabe, son mejores que los del verano.

En paralelo, ligas como la Invernal Veracruzana, que recientemente se relanzó gracias al gobierno de ese estado, y en donde los salarios están lejos de los de la LMP.

Esto viene a cuento porque, al saberse de la posibilidad de que Luis Ignacio Ayala y Karim García pudieran jugar en la Liga Meridana que se juega en Mérida, Yucatán, algunos atraparon la suposición de que dicho circuito emerge como "competencia" en el invierno y por ende, otra vez, exponer que la LMP debería irse por la expansión.

Caso mal planteado y peor la conclusión. Suena tanto como a decir que la LMB necesita expansión porque existen la estatal de Chihuahua o la "Clemente Grijalva" del norte de Sinaloa. (En donde incluso, se pagan a veces mejores salarios).

Por cierto, la Meridana es una liga que organiza el Ayuntamiento de Yucatán y, por lo tanto, ligada su destino a lo que erario dure.