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Explota Sergio Torres

NUESTRA OPINIÓN CULIACÁN

Muy molesto respondió el alcalde de Culiacán, después de que los medios de comunicación lo abordaran sobre la situación de los exempleados del Ayuntamiento que tienen demandado al municipio. Torres menciona que es injustificable cómo algunos exempleados demandaron, cuando sabían que su contrato era por tres años, incluso algunos de ellos, señala, eran empleados con puestos clave, tal es el caso de Rosa Aidé Tamayo, quien fungía como directora de Servicios Públicos; Jorge Luis Urtusuástegui, quien desempeñaba como jefe de Protección Civil; y Porfirio Galindo Martínez, quien estaba al frente de la Coordinación de Desarrollo Tecnológico. Todos ellos con excelente sueldo y prestaciones. Además, es importante señalar que el esposo de Rosa Aidé y su hijo son empleados sindicalizados del Ayuntamiento. Esos son casos que no puede dejar pasar por alto el alcalde, y sobre todo se reconoce el coraje que manifiesta. Se trata de exfuncionarios que jamás brillaron en sus áreas y que nadie recuerda por su trabajo, y ahora están pidiendo una liquidación de entre 80 y 120 mil pesos nada más porque su contrato terminó. ¿Pero acaso ellos no eran conscientes de que su empleo acabaría en tres años?, ¿por qué este tipo de funcionarios quiere seguir sacándole provecho al pueblo? Lamentable lo que está sucediendo, y más lamentable sería que los demandantes siguieran con estas demandas. Se reconoce que se realicen demandas laborales cuando el empleado fue despedido sin ninguna justificación. La batalla continúa y que no le extrañe al alcalde que de nueva cuenta estas personas se manifiesten para exigir su liquidación, tan sólo hace unos días llevaron hasta un ataúd donde señalaban a Torres de insensible ante sus respuestas. Por lo pronto, es necesario que el alcalde analice bien la situación y vea realmente a quién sí se le debe dar una liquidación. Imagine usted que cada tres años, empleados de confianza demandaran al Ayuntamiento porque su contrato terminó. Un cuento de nunca acabar. De antemano, se sabe que su trabajo durará alrededor de tres años y, aun así, quieren una liquidación. ¿Qué nos pasa?