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¿Factor bisagra?

GUASAVE

Para mediados de año, tiempo en que podría llevarse a efecto el relevo de Diana Armenta en el Comité Municipal del PRI, tal vez se presenten circunstancias que trastoquen los dibujados y conducidos proyectos de varios militantes notables que buscan la dirigencia del otrora invencible partidazo.

Se cree que entonces pudieran ocurrir cosas, porque en política las condiciones son muy cambiantes y lo que hoy se asuma como seguro, a lo mejor mañana no lo sea tanto y en un descuido ni lo sea.

Sin embargo, con todo y los bemoles del asunto, hasta el momento se dan posibilidades de llegar a la posición partidista a por lo menos unos cinco priistas, de alguna manera considerados priistas "duros".

Son a los que aparentemente no se les conoce nexo con el ala priista del malovismo que se sospecha, por su lado se inmiscuirá en el proceso, si no para imponer a uno de los suyos, al menos a través del grupo en el poder local ejercer la facultad de veto.

Se mencionan como aspirantes de la nomenclatura pueblerina por ejemplo al exsíndico procurador, Feliciano Valle; también a Víctor Espinoza, exregidor, a su sucesor en cabildo como coordinador de la bancada a Baltazar Villaseñor, y también a otro exedil, Ricardo Beltrán.

En ese grupo no entran Luis Cárdenas, J. Guadalupe Barraza ni Crescencio Algándar, considerados igual como prospectos al liderazgo del tricolor en Guasave, pero sí muy identificados, sobre todo su líder, con quienes alguna vez fueron calificados de traidores por haber apoyado a Mario López Valdez en sus tiempos de candidato a la gubernatura.

Cabeza de esa corriente bifurcada del PRI al que se le ve más estalaje es precisamente a Luis Cárdenas, que está en ruta de luchar por la candidatura a la diputación federal, quien cuando al respecto se le cuestiona, le hace al "remolón", como queriendo sugerir que le queda chica la posición.

Y habría que decir una cosa: con todo y que en los priistas-priistas se percibe una predisposición a impedir su eventual arribo al CM del Revolucionario Institucional, aún antes de dejar de ser diputado local ha venido tejiendo muy finito en esa dirección.

No es Cárdenas Fonseca lo que se dice un político de la alta escuela, pues su sobria y controvertida personalidad de jurista le cubre la vena, que otros alegan sí tiene, pero si algo hay que reconocerle al abogado ex procurador y también ex contralor de gobierno, es que tiene un sentido práctico de la actividad, aterrizándola en la gestión social.

Por supuesto suponiendo sin conceder, si acaso Cárdenas, en verdad quiere ser dirigente del PRI local, tampoco estará sólo en la contienda.

Chano Valle y Víctor Espinoza tienen conqué darle la batalla a Luis Cárdenas, a despecho desde luego que este puede convertirse en el factor bisagra entre el malovismo y los tricolores, calificados como químicamente puros, digo, por llamarles de algún modo.

Cárdenas, que en sus haberes tiene una diputación local, repetimos, parece por todos los indicativos que va dejando regados, se encuentra en camino de luchar ahora por la candidatura del PRIa la diputación federal.

Para estar en línea de combate por el espacio electoral, necesita de un asidero, o como se dice en el argot partidista, un trampolín que le sirva de impulso.

Pero como decimos, Feliciano Valle y Víctor Espinoza, también operan lo que necesitan operar para llegada la fecha de la sucesión de Diana Armenta, estar en la fila de enfrente.