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¿Fatiga internacional?

En el ámbito del trabajo cotidiano de la ONU, uno de los temas que provocan mayor preocupación es la denominada "fatiga de los donantes". Ésta se refleja en la falta de disposición o entusiasmo de importantes actores de la comunidad internacional para hacer frente a tareas que desbordan acontecimientos estrictamente nacionales, trátese de apoyos para una operación de mantenimiento de la paz o para coadyuvar a resolver una profunda crisis humanitaria. Ante el agotamiento de la buena voluntad de sus miembros, la Organización no puede operar y sus funcionarios se ven obligados a convencer a las naciones de que solo con la ayuda de todos puede resolverse lo que equivocadamente se piensa atañe a unos cuantos.

Recientemente el secretario general Ban Ki-Moon, en la segunda conferencia internacional de donantes para Siria, reconoció que si bien en 2013 la situación humanitaria en ese país había sido muy grave como consecuencia de la guerra, a la cual atribuye más de 100 mil muertos y millones de desplazados que necesitan apoyo urgente, en la actualidad dicha crisis se ha profundizado. Se ha convertido en una de carácter regional, pues 9.6 millones de personas (prácticamente la mitad de la población) necesitan ayuda. De éstos, más de 6 millones están en Siria y el resto se ha refugiado en Jordania, Líbano y Turquía. De ahí su planteamiento para convocar a la comunidad internacional a donar 6 mil 500 mdd.

Lamentablemente en la conferencia ad hoc que el 15 de enero reunió en Kuwait a 69 países y 18 organizaciones no se alcanzó la meta del secretario general. Sin embargo, los participantes se comprometieron a otorgar 2 mil 400 mdd en donaciones e incluso México ofreció su apoyo que, aunque marginal, demostró su solidaridad global con una región de la que geográficamente está muy distante, y le valió ser invitado a la reunión que se inició el pasado miércoles en Suiza para busca la paz en Siria.

Resulta interesante que los donantes se congregaran apenas una semana antes de que el 22 de enero se iniciara en Montreux, Suiza, la Cumbre de Ginebra II. En palabras del representante de la ONU y de la Liga Árabe para la región Lajdar Brahimi, pese a que la meta de asistencia no se logró, la conferencia sirvió para crear "una buena atmósfera" para la Cumbre a la que asisten casi 40 delegaciones, entre Estados y organismos internacionales y regionales (incluida la oposición siria), a fin de buscar una "salida política" al conflicto armado en Siria.

Ahora, lo que toca es esperar que la fatiga de los donantes no contamine a los participantes en las negociaciones de Montreux y se obtengan resultados concretos que pongan fin al derramamiento de sangre, abran un diálogo amplio intersirio y consoliden una ruta hacia la paz y la normalización en ese país.

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