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Opinión

Pitcheo desgastado y lesiones, tumba de LAD

CALENTANDO

Por Fausto Castaños

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LAS ILUSIONES de cristalizar el bicampeonato en Ligas Mayores a los Dodgers de Los Ángeles quedaron sepultadas. Con la eliminación en el sexto juego de la serie de campeonato de la Liga Nacional ante Bravos en Atlanta, se derrumbaron todos los proyectos. Es natural que al terminar la temporada se evalúe el trabajo. El responsable siempre será el mánager. Dave Roberts no queda exento de fuertes críticas. 

DODGERS, segundo equipo con la nómina más alta en MLB, por el orden de los 267 mdd, fue superado por una novena hambrienta de llevarse el pastel esta campaña. Los 106 triunfos, la segunda mejor cifra, no bastó a los californianos para mantener la supremacía. Sufrieron, y mucho, para llegar a esta instancia. En la división Oeste, no alcanzaron a San Francisco, que capturó 107 victorias. Los Azules avanzaron a postemporada y estuvieron a punto de la eliminación, al ganar el comodín a Cardenales.

EN LA SERIE DIVISIONAL, al borde del infarto, dejaron en el camino a Gigantes en San Francisco. Para entonces el pitcheo dio muestra de flaqueza. De agotamiento. Este desgaste se originó con las bajas de dos abridores estelares, Trevor Bauher, separado desde mitad del calendario por problemas de acusaciones sexuales y de Clayton Kershaw por lesión. 

ESTOS dos huecos no tuvieron remplazo. La alternativa de Roberts fue utilizar con frecuencia al bullpen. Con abridores falsos, diseminar el trabajo por entradas, con siete u ocho lanzadores por partido. En postemporada, la situación se agravó al utilizar a sus estrellas Julio César Urías y Max Scherzer como inicialistas y relevos. Urías, campeón de ganados con 20-3, fue obligado a trabajar en cuatro partidos en 12 días. Las consecuencias la pagaron caro, al fallar en dos juegos seguidos.

SCHERZER, de plano, pintó su raya y ya no quiso lanzar el sexto juego ante Bravos a causa de “fatiga”. Se pensaba que con la adquisición del tres veces ganador del Cy Young, procedente de Washington, Dodgers tenía alta posibilidad de repetir en el trono. La historia fue otra. Para dolor de cabeza de Roberts y la afición, se unieron lesiones del taponero y Joe Kelly ante Bravos. En pleno playoffs, también se bajan del barco dos titulares del cuadro, Max Muncy y Justin Turner. Es cierto, Bravos careció temprano de las ausencias de Ronald Acuña y Marcell Ozuna, pero ellos tuvieron las herramientas necesarias para salir adelante. 

ES DECIR, TERMINÓ Dodgers parchado y abrió puertas a unos Bravos que jugaron por nota. Eddy Rosario, Ozzie Albiz, Fred Freeman y compañía lo hicieron talco. Solo destellos mostró Los Ángeles, especialmente el quinto juego, donde Chris Tylor conectó tres jonrones,y Pullock, otro par. Alimentó la esperanza de otro regreso como el del año pasado ante los mismos Bravos —se levantaron de 1-3 para llegar a la Serie Mundial—, pero esta vez callaron a su ofensiva en Atlanta. Ahora Dodgers se perfilan como adictos a quedar en el camino a la hora cero, con todo y que son frecuentes invitados a playoffs. Pasaron 32 años para lograr título de Serie Mundial en 2020 y cuando parecía que tenían condiciones para conservar la corona, no hubo de piña. 

QUEDA PARA la historia el trabajo de Julio César Urías, primer mexicano en ser máximo ganador de la temporada y consolidarse como figura de este circo. Abrió surco para cultivar un contrato multianual en 2023. NO QUEDA MÁS que disfrutar la Serie Mundial, que inició ayer en casa de los Bravos ante los calientes bates de los Astros de Houston.  

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