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Opinión

Fiesta de la Santísima Trinidad

REFLEXIÓN DOMINICAL

  • Reflexión Dominical

Por Pbro. Gerardo Gómez Villegas

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Del Evangelio Mateo 28:16-20 16

Así pues, los once discípulos se fueron a Galilea, al cerro que Jesús les había indicado. Y cuando vieron a Jesús, lo adoraron, aunque algunos dudaban. Jesús se acercó a ellos y les dijo:

-Dios me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra.  Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos; bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,  y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.

Que no quede ninguna duda, hoy recordamos el misterio central de nuestra fe: el Dios de Jesús, el único Dios verdadero, es Padre que nos ha creado y que nos ha llamado a la existencia; es Hijo, que murió por nosotros y que, resucitado, vive para nosotros, es Espíritu, que nos acompaña en la ausencia de Jesús y quiere lo mejor para nosotros, nuestra santificación.

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También es cierto que nunca nos explicaremos por qué Dios son tres personas, como tampoco por qué Dios nos quiso amar tanto: Dios consiste en el amor que nos tiene, por eso no le bastó en ser uno para nosotros, quiso triplicarse por nosotros. La verdad, intentar la comprensión de los motivos por los que uno es amado es empezar a perder el amor que se ha descubierto.

En efecto, Dios nos ha amado tanto que nos ha salvado de la nada llamándonos a existir; tanto nos ha querido, que quiso parecerse a nosotros viviendo, como hombre verdadero, entre nosotros, conociendo como nosotros la pena y la muerte; nos ha amado tanto que nos dio el espíritu no de siervos sino de hijos. Por amor, amor incomprensible porque es amor sin medida, el Dios único se nos ha convertido en tres personas que nos aman.

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Solo quien se dedica a hacer comunidad entre los hombres, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu, puede encontrarse con un Dios que es comunidad de personas (Trinidad). Digámoselo al mundo, que para ello hemos sido enviados.

Excelente fiesta de nuestro Dios y, por lo tanto, también de nosotros. ¡Disfrutemos el AMOR!

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