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Fiesta de los niños desnudos

Es una pieza para piano del francés Erick Satié, Gymnopédie Nº 1, y también el título de la nueva novela de Imanol Caneyada, que nació en San Sebastián, España, y está avecindado en el desierto de Sonora desde hace un cuarto de siglo. Esta nueva novela, publicada por Tusquets, del grupo Planeta, en junio de 2017, en la Ciudad de México, cuenta el oscuro mundo de los indigentes, con sus debilidades y crueldad, y las terribles historias que cada uno ha sufrido a lo largo de una vida. Imanol, con un profundo sentido humano y su destreza narrativa, convierte una historia espeluznante en un golpe imposible de eludir sobre la descomposición social de la sociedad contemporánea, tan agresiva e insensible, tan insoportablemente mentirosa, y donde todos sufrimos alguna clase de abandono.

Gregorio Cárdenas, un mediocre maestro de música, hijo de otro maestro de música despiadado e intolerante, recibe una llamada de un hospital donde le informan que su progenitor está internado en estado de coma. La noticia le abre dos caminos y sin pensarlo mucho elige hacerse cargo. En el lobby del hospital hay un piano hermoso afinado. Pasa tiempo con su padre hasta que el viejo despierta. Mientras espera aparece un mendigo que toca el piano como Arthur Rubinstein, que asombra a todos, sobre todo a la señora de la farmacia, una mujer entrada en años de mirada dulce y buen corazón. La habilidad del indigente traerá a la memoria de Gregorio cómo nunca pudo convertirse en un concertista y la amargura que le costó admitir su fracaso, algo que sirvió para que su padre, que además tenía sometida a su madre, lo tratara como algo peor que una basura. Cuando el padre vuelve en sí, lo atribuye a un hecho ajeno a la medicina, idea que lo llevará a seguir a Dionisio, el mendigo pianista, hasta el parque donde habita con otros indigentes. Allí descubrirá un universo paralelo al que él ha habitado toda su vida, “vida acosada por el futuro”, y lo pondrá en un predicamento del que no saldrá incólume.
Imanol crea un personaje que no se conoce a sí mismo, que salvo sus actividades elementales nada sabe sobre algunos puntos fundamentales de la vida del hombre, eso que nos hace continuar viviendo sin mayores alteraciones. El autor parece decirnos que el mundo de las dudas es una especie de lentes de sol y sombra que siempre están fuera de control. Aunque mientras usted reflexiona, puede escuchar a Satié y a otros con una pala en las manos. ¿Jardín o tumba? Usted escoge. Cárdenas tiene una esposa gorda, flácida y gritona que soporta con dificultades, y una hija que siempre está atendiendo a su celular, a quién califica como: “una terrorista del desprecio”. Cumple con un trabajo que detesta, no tiene amigos, ni enemigos. Su madre ha muerto y el tirano de su padre yace en el hospital, ¿qué sigue? Sus opciones son reducidas.

Por otro lado, el antagonista Dionisio, quien se hace llamar la Monada Perfecta, es un personaje que lo sabe todo, de sí mismo y de los demás. Es un líder encantador, y resulta una voz interesante por la cantidad de resortes que es capaz de poner en funcionamiento. Sentimientos como el amor se escurren sin dejar mayor huella, en c+ambio la solidaridad, el compañerismo e incluso la amistad entre los indigentes, son un contrapeso decidido frente a los acontecimientos que se desarrollan ante nuestros ojos. Queda claro que, “los seres terrenales necesitamos del mito para creer, tener fe, transformarnos y transformar el entorno”. No todo es mugre. Con mano inflexible, Caneyada desarrolla una historia apabullante, creando firmes expectativas de lo que depara el futuro a sus personajes. Los indigentes tienen un proyecto. La mayor parte de las veces ocurre lo inesperado, y eso es una fracción del frenesí a que nos somete Imanol como parte de un estilo bien definido y dinámico.

“Está muy sobrevalorada la comunicación por todos esos merolicos del vacío”, señala el autor antes de guardar su guante blanco. Sin duda, se trata de un escritor que se tiene confianza, que conoce su tiempo, que sabe contener el oleaje de la creatividad, que nos entrega una novela, La Fiesta de los Niños Desnudos, con un sinfín de flechas señalando direcciones y grupos humanos, sobretodo aquella fracción, “la inamovible”, que pudiera ser el gran espejismo en el que todos nos perdemos cotidianamente. Ya me contarán qué les pareció esta novela que verdaderamente es imperdible.