Opinión

Educación física en las escuelas

INGENIO Y FIGURA

Por  Filiberto Inzunza

En medio de esta pandemia del coronavirus, las escuelas y colegios, tanto particulares como de gobierno, han sido cerradas. De vacaciones, maestros y alumnos. Recientemente salió en este diario un reportaje sobre la escuela Samuel M. Gil, de tantas historias y alumnos que cursaron su enseñanza en este plantel, quizás el más longevo de la región del Évora. Uno de los detalles que siempre me ha llamado la atención de los planteles educativos en The Rosca City, Mocorito, Angostura, la entidad completa y quizás todo el país, es la falta de espacios deportivos. Veía por ahí una fecha memorable en nuestra república. El presidente Lázaro Cárdenas, en el año de 1936, fundó la Escuela Nacional de Educación Física. De ahí, -pienso- se derivó que en cada escuela se tuviera uno o más profesores de esta materia. Pero, ¿realmente se imparte o se cumple a cabalidad el objetivo? Las escuelas no tienen espacios para la práctica deportiva. Los maestros de educación física terminan siendo “todólogos” en el deporte. ¡Saben de todo! O cuando menos, eso dicen o eso piensan ellos.

Colofón. Y a propósito de gullamas, foxus, trispuyis, -traducción- “Hacer como que haces, es no hacer nada”. En la mayoría de los casos, los mentores se dedican a “cotorrear”, mientras los chicos juegan en ese horario llamado de educación física. Otros buscan canchas o espacios alternos. Caminan hasta las instalaciones deportivas del municipio. Las escuelas, -pues- son construidas con salones de clases, más no se acuerdan de las áreas verdes y deportivas.

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