Opinión

La inseparable Ciática, fiel compañera

¡INGENIO Y FIGURA!

Por  Filiberto Inzunza

Este martes amanecí de nuevo con la inseparable amiga Ciática. Esa chica que ya no lo es tanto, pero que acostumbra estar ligado a uno, aunque sea desagradable. La Ciática es una fiel compañera. No te abandona, mucho menos a la edad madura. Y desde la primera vez que comulga contigo, por más esfuerzos que hagas por desprenderte de ella, no lo puedes lograr. Por algunas ocasiones se aleja de vacaciones. Y te sirven también para relajarte. Piensas que por fin te has quitado ese yugo de encima. Pero es tan íntima que en el momento menos pensado, regresa a ti. Hace muchos años que sentí su presencia en mi cuerpo. Busqué afanosamente destruirla y parecía ser peor. Entraba y salía de consultorios médicos y nada. Remedios caseros, terapias, ejercicios y era lo mismo. La Ciática es una compañera indivisible. Y para cualquier deportista, es un achaque molesto y ruin. Tenía buen rato sin percatarme de ella y regresa sonriente y triunfante.

Colofón. Y a propósito de bolochus, cuspos, narfullis, -traducción- “Soy como un gorrión que se quedó sin nido” ¡Ai´si!. Los futbolistas, beisbolistas, en el baloncesto, volibol, atletismo y cualquier deportista, conoce la función de la Ciática. No te deja estar en paz. Esa molestia que prende sus focos rojos y te elimina cualquier gusto por caminar o ejercitarte. La Ciática, -dice Mister Fly One Go- es más enfadosa que los cobradores de la camisita amarilla. ¡Andiké.