Opinión

Los aromas, el perfume y Los Morelos

¡INGENIO Y FIGURA!

Por  Filiberto Inzunza

El aroma de lociones y perfumes continuó en Palacio Municipal. The Rosca City escogió para su presidente municipal a joven político profesional, abogado y estudioso, carácter noble y popular ante su gente. Fernando Díaz de la Vega le faltó tiempo en su administración de 1987-1989. Dejó en la silla presidencial a su extesorero, Juan León, al ser llamado por el gobernador del estado, Francisco Labastida Ochoa, a la dirigencia estatal del Partido Revolucionario Institucional. Nombró en la Dirección de Deportes al profesor Luis Alfredo Jiménez. Esos tres años pasaron como ver volar a los patos y su graznido en los veranos de cacería en las aguas de la Laguna Cacachila. Después llegó la hora para el Grupo Morelos y su jefe, don Hugo López Pérez. El “güero” ya había hecho huesos viejos esperando la oportunidad y por fin le llegó de 1990 a 1992, y colocó en Deportes al profesor Mario Castro Avendaño. Hugo, futbolista de toda la vida. Fue popular ante la tropa y apoyó enormemente al medio deportivo, máxime en el caso del Club Garbanceros de la Tercera División Profesional. Mario, -si mal no recuerdo- compartió el puesto con el profesor Humberto Dautt Espinoza.

Colofón.  Luego le tocó el turno a David Miranda Valdez, 1993-1995, y en la silla deportiva fungió el licenciado Roberto Valenzuela Leal. Hubo comunión entre los deportistas, pues RVL supo amalgamar su trabajo con el acercamiento a los directivos de todos los deportes. Llegaba con inmenso ánimo a una de las áreas que siempre ha defendido, y para el gremio periodístico fue una de las mejores facetas.

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