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Fin de la Copa

JAQUE MATE

"El futbol es un juego de 22 personas que corren persiguiendo una pelota… y en el que al final siempre gana Alemania."

Gary Lineker

Como Sudáfrica 2010, Brasil 2014 se definió en la prórroga. Una Argentina que dejó ir tres oportunidades claras de anotar --de Higuaín, Messi y Palacio--, y que jugaba ya agotada y en espera de los penaltis, se encontró a ocho minutos del final con la pelota en sus redes. Un magistral remate cruzado de volea de Mario Götze dejó indefenso al portero Sergio Romero.

Alemania llegó a la final como favorita, sobre todo por su goleada de 7 a 1 contra Brasil en semifinales. Los germanos fueron el equipo más anotador de la Copa, con 18 goles en siete partidos, 2.6 por juego, aunque el resultado se vio abultado por los siete goles anotados a un desmoralizado Brasil. Una tacaña defensa y el mejor portero del torneo, Manuel Neuer, limitaron a sus rivales a solo cuatro goles, mismo total que Argentina. Alemania fue el equipo que mejor pasó, con 4,157 pases, de los cuales 82 por ciento fueron completos. Al final, y a pesar de lo cerrado del juego final, Alemania es una campeona del mundo con amplios merecimientos.

No fue un mal torneo a pesar de que muchos expertos se quejan de que el "juego bonito" está en decadencia ("Todo tiempo pasado fue mejor"). Alemania y los Países Bajos ratificaron el predominio de un futbol de pases rápidos y largos frente al dribbling de un Messi o un Neymar.

El torneo registró 2.7 goles por partido, el promedio más alto desde Francia 1982, cuando se registraron 2.8 goles por partido (cityam.com). La cifra de Brasil 2014 fue muy superior al 2.3 de Sudáfrica 2010. Pero incluso los partidos que terminaron 0-0, como el México Brasil o el Costa Rica-Países Bajos, resultaron muy disputados y emotivos.

Éste fue un Mundial de sorpresas. El campeón España llegó clasificado en el número 1 del ranking FIFA/Coca-Cola, pero fue eliminado en la primera vuelta junto con otras potencias tradicionales como Inglaterra e Italia. Costa Rica se convirtió en la gran sorpresa; llegó como el equipo 28 del mundo, pero sobrevivió hasta cuartos de final y perdió sólo en penaltis ante Países Bajos.

Para México el resultado también es positivo, sobre todo después del desastroso torneo de calificación de la Concacaf. Con dos victorias, un empate y una derrota, frente a Países Bajos, México se ubicó en el lugar número 10 del torneo, muy por arriba de la posición 20 que tenía en el ranking internacional antes de empezar.

Aunque el argentino Lionel Messi fue nombrado mejor jugador del torneo y ganador del Balón de Oro por la FIFA, no fue ni la sombra del crack que hemos visto muchas veces en el Barsa. Se le vieron destellos de genio, pero nada más. En cambio el índice Castrol, un intento de escoger al mejor jugador a través de un análisis sistemático de variables de desempeño, distinguió como mejor jugador al mediocampista germano Toni Kroos. El colombiano James Rodríguez ganó la Bota de Oro como campeón goleador tras anotar seis tantos en cinco encuentros.

Si bien aun no tenemos los resultados finales, la Copa del Mundo parece haber superado sus ya considerables récords de público de televisión y asistencia en estadios. La Copa alcanza a gente que usualmente no se interesa por el futbol. Para la FIFA esto significa que su rentable negocio sigue creciendo.

Brasil se queda ahora con los gastos y deudas de un torneo costosísimo y la tristeza de una decepcionante actuación de su selección. La presidenta Dilma Roussef espera que todo se olvide para las elecciones de octubre.

Para cientos de millones de aficionados en el mundo se produce ahora un síndrome de abstinencia. No tendremos ya partidos que seguir casi todos los días. Y los juegos de la Liga Mx no parecen ser un substituto suficiente.

Sólo ocho

La Copa del Mundo sigue concentrada en unas cuantas manos. Alemania empata a Italia con cuatro campeonatos contra cinco de Brasil. Sólo ocho equipos han ganado alguna vez la Copa entre los 206 países registrados en la FIFA. Mayor desigualdad, imposible.