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Final soñada

BAJO LA LUPA

Este sábado se jugará el partido más importante del año: La gran final de la liga de campeones de Europa: la "Champions" para los cuates.

La UEFA, que es la confederación que aglutina a los países del viejo mundo, ha sido cuidadosa en la organización de su torneo emblemático y por ello, año con año el nivel competitivo sube a la par de sus ingresos económicos. Sin llegar a los extremos de lo que vale anunciarse en un Super Bowl, esta final genera ganancias estratosféricas por publicidad y es vista prácticamente en todo el mundo.

Lisboa será la sede del encuentro y dos equipos españoles se darán cita en el estadio de La Luz para dirimir quién será el rey de Europa. Atlético de Madrid, flamante monarca español frente a su acérrimo rival, el Real Madrid, uno de los cuadros que más veces han llevado a sus vitrinas la "Orejona", como se le conoce al trofeo que disputarán.

Déjeme contarle, amable lector, que cuando un servidor era niño, mi padre nos solía llevar a Eduardo (mi hermano) y a mí al futbol todos los domingos.

El ritual era levantarse temprano, arreglarse e ir a desayunar con mi tío Enrique al restorán "Arroyo", que en esos despreocupados días quedaba fuera de los contornos de la ciudad de México.

Ya con la barbacoa en la panza, nos dirigíamos al estadio de Ciudad Universitaria, ya que el Azteca todavía no existía, llegando a tiempo para oír las alineaciones y ver saltar a los equipos al verde césped.

Cuando la temporada regular terminaba, se organizaban torneos llamado "Hexagonales", debido a que el formato era de seis equipos, normalmente tres mexicanos y los demás, cuadros extranjeros de prosapia.

De esa manera, desfilaron por la grama de C.U. equipos como el Santos, Sao Paulo y Botafogo de Brasil; River-Plate de Argentina; Uda Dukla de Checoslovaquia; Ferencvaros de Hungría, Valencia de España, Partizán de Yugoslavia y otros que la traicionera memoria me obliga a omitir.

El caso es que un día, saltó a la cancha un equipo rojiblanco y al preguntarle a Don Arturo quién era, me contestó: "El Atlético de Madrid".

Quizá por el colorido del uniforme o porque acaso hayan ganado el partido, el tema es que desde entonces me volví aficionado de los "colchoneros".

A los años, en mi primer viaje a Europa, asistí al estadio "Vicente Calderón" a presenciar un juego de mi equipo y pese a los muchos sinsabores que me ha dejado, hoy es un orgullo ser hincha del "Atleti".

Además, debo confesar que me cae realmente gordo el Real Madrid, por lo que mi corazoncito estará del lado rojiblanco aunque los apostadores pongan a los "ratones blancos" como favoritos.

La vida y la amistad se pusieron de acuerdo para que con su generosidad, pueda yo estar en las tribunas, de cuerpo presente, para animar al cuadro del "cholo" Simeone.

¡Viva el buen futbol!