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Flora María se fue a Chiapas

ALGO DE NEGOCIO

Flora María Sánchez estudió arquitectura en el Iteso en Guadalajara. Se le podría describir como la típica estudiante de esa carrera, y en esa universidad, sin que se ofendan los egresados de esa universidad, era de la onda hippie, le gusta la naturaleza, practica yoga y es muy feminista.

Para quienes no conozcan esa universidad, en el medio estudiantil se le conoce como Hippieteso. Es de los jesuitas, que como muchos saben, impulsan mucho la libertad del individuo.

Aunque originaria de Guadalajara, se mudó a vivir en 1989 a San Cristóbal de las Casas, Chiapas. No tenía muy definido qué quería hacer en lo referente a su vida laboral. Su familia se dedicaba al negocio joyero desde sus abuelos. Estando viviendo en ese lugar, descubrió lo que era el ámbar y como se trabajaba, en su mayoría eran piezas sin diseño o con temas muy prehispánicos, como animales, calendarios mayas o algunas piezas de joyería de mala calidad.

Así que decide a qué dedicarse, diseñadora de joyas. Para esto decide trabajar en un principio con dos materiales, la plata y el ámbar, de esa manera inicia su negocio.

Para 1990 abre su primera tienda en San Cristóbal, el nombre que le puso fue el árbol de la vida, donde sólo vendía sus diseños, tiempo después abrió una segunda tienda en el mismo San Cristóbal.

Cuando ocurrió en 1994 el conflicto zapatista, el número de turistas, sobre todo extranjeros, aumentó mucho. Eso le permitió que su joyería fuera vista y comprada por estos. Además del mercado nacional, se describe como una persona enamorada de la cultura mexicana y la riqueza natural, en base a eso, saca a la venta sus colecciones que nombra de diferentes maneras y agregó a su empresa esos elementos, sumando a sus creaciones otro tipo de piedras y materiales, el nombre que tiene comercialmente es Flora María Joyas de la Tierra.

La siguiente tienda que abrió fue en Guadalajara y le siguió la Ciudad de México. En realidad la empresa es una micro con sólo 15 empleados, todas son mujeres y la mayoría de estas están en el área de diseño, pero con el crecimiento lo que generó es más trabajo a otros talleres que elaboran sus diseños para ella, por lo que de manera indirecta tiene trabajando unas 300 personas más.

Cuentan con una tienda propia en Madrid, mediante distribuidores venden 30% de su producción en Francia, Estados Unidos, España, Australia y Rusia. Está proyectando abrir una tienda en Alemania en este 2014 con una socia local. Es de esa forma como opera la tienda de Madrid, su facturación es de aproximadamente 2.8 millones de dólares.

Tiempo atrás escribí del negocio del ámbar en Chiapas. No entendía como no le daban valor agregado, este es un ejemplo de lo que se puede hacer en muchas cosas.