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Fracking revolution

JAQUE MATE

"Y la revolución de las lutitas apenas está empezando."

Edward L Morse

Estados Unidos es el país que más está aumentando su producción de hidrocarburos. La de gas natural ha crecido 25 por ciento desde 2010 por lo que ha superado a Rusia como primer productor del mundo. La de petróleo crudo ha subido 60 por ciento desde 2008 al pasar de 5 a 8 millones de barriles diarios. Estados Unidos está en camino de superar a Rusia y a Arabia Saudita para convertirse en el mayor productor de crudo del mundo.

El proceso está ayudando a reindustrializar a la Unión Americana y ha generado cientos de miles de nuevos empleos. Si antes las plantas de manufacturas se mudaban a China y México en busca de salarios más bajos, hoy se están reubicando en Estados Unidos en busca de menores precios de energía.

Esto es producto de una revolución tecnológica. Edward L. Morse, jefe de investigación de materias primas de Citi, señala en Foreign Affais (mayo/junio) que es una revolución típicamente "made in América". Ningún otro país podría haberla generado porque en ningún otro "los dueños del terreno pueden ser también los propietarios de los derechos minerales".

La revolución se basa fundamentalmente en la extracción de gas y petróleo de formaciones de lutitas (rocas sedimentarias llamadas esquistos en España y shale en inglés) a través de fractura hidráulica o fracking, que consiste en inyectar agua, arena y químicos a presión a las rocas para extraer el hidrocarburo atrapado. El proceso se conoce desde hace mucho, pero no fue rentable hasta que el petrolero George P. Mitchell lo combinó con la perforación horizontal. El que Mitchell haya sido hijo de inmigrantes griegos pobres, y haya trabajado fuera de las gigantes petroleras, es algo también típicamente estadounidense.

Las grandes petroleras, como Exxon o Pemex, concentran sus inversiones en grandes proyectos. En Estados Unidos, sin embargo, hay miles de pequeñas empresas dedicadas a buscar gas o petróleo aprovechando la propiedad individual de los derechos minerales.

La revolución de lutitas ha reducido en 56.8 por ciento el precio del gas natural en Estados Unidos entre 2007 y 2012 (Bureau of Labor Statistics). Los precios hoy promedian entre 3.5 y 5 dólares por mil pies cúbicos. En Europa y Asia, en contraste, se elevan a 15 dólares o más. El precio tan bajo en la Unión Americana, de hecho, ha hecho que se reduzca el número de pozos dedicados al gas para aumentar los de petróleo de lutitas.

México se ha beneficiado porque importamos grandes cantidades de gas de Estados Unidos. Cuando ya no podemos comprar gas estadounidense, lo adquirimos de Asia a precios tres veces mayores. El gas se utiliza principalmente para generar electricidad y para actividades industriales.

¿Tiene la producción de gas de lutitas problemas ambientales? La respuesta corta es: sí. Pero todas las producciones de hidrocarburos las tienen. Las mejoras tecnológicas han permitido superar muchos de los problemas originales. En contraste, al reemplazar la generación de electricidad de carbón con un gas natural más limpio, el fracking ha permitido a Estados Unidos las únicas reducciones reales en emisiones de gas de invernadero. Europa y Japón, con sus subsidios a energías alternativas y limitación de la generación nuclear, han aumentado en lugar de reducir sus emisiones.

La lección más importante es la importancia de reconocer los derechos sobre el subsuelo de los dueños de los terrenos. En México si un dueño encuentra gas o petróleo en su propiedad, lo oculta para que el gobierno no lo despoje. En Estados Unidos lo pone a producir. El monopolio gubernamental sobre derechos minerales no ha beneficiado sino que ha perjudicado a los mexicanos.

Precios y costos

El gobierno mexicano afirma que la reforma energética reducirá los precios de la electricidad al permitir producción nacional de gas de lutitas. En un régimen de monopolio, sin embargo, el precio se establece de manera discrecional. La nueva producción reducirá los costos pero no necesariamente los precios.