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Fraude y mentiras en Oceanografía

RAZONES

El fraude cometido por la empresa Oceanografía (OSA) contra Banamex alcanza los 455 millones de dólares. Sin embargo, el dueño y administrador único de la empresa, Amado Yáñez Osuna, está libre bajo fianza porque se consideró, lo que ha desconcertado a la propia institución financiera defraudada, que los malos manejos habrían sido inferiores a los 55 millones de dólares. Pero, además, existe una estrategia legal y mediática que busca liberar a Yáñez de sus responsabilidades o aminorarlas de forma notable, pese a que está absolutamente comprobado que Yáñez, además de dueño, fue el administrador único de la empresa y que todos los contratos involucrados en los malos manejos fueron firmados por el propio Yáñez y su equipo cercano.

Por eso llama profundamente la atención la declaración ministerial que Yáñez divulgó ayer en la que se dice ignorante de todos los procedimientos financieros de su empresa porque tenía "problemas conyugales". En esa declaración, Yáñez no solamente se deslinda del manejo financiero, sino que dice que todo lo dejó en manos de Martín Díaz Álvarez, a quien dice que designó nada menos que director general adjunto de la empresa (el cargo no existe ni hay documento alguno que sustente la afirmación) pese a no saber nada de él fuera de que tenía buena relación con Banamex y que era sobrino del exsecretario Francisco Gil Díaz. Lo único que es verdad en la declaración de Yáñez, e incluso una verdad a medias, es que Díaz Álvarez es familiar de Gil Díaz, pero tampoco es su tío, es primo hermano.

Yáñez contrató el 15 de abril de 2010 a una empresa en la que sí participa Martín Díaz, GGM Energy, para que reestructuraran, como asesores externos, Oceanografía, ya que estaba virtualmente quebrada, con adeudos superiores a los mil millones de dólares. En el contrato de prestación de servicios, del que tenemos copia, y firmado por Amado Yáñez, se especifica que se trata de una asesoría externa. En el documento, se dice que pagará cuatro millones 800 mil dólares por esos servicios. En el documento sostiene que "en ningún caso y bajo ninguna circunstancia el prestador podrá intervenir directa o indirectamente en la decisiones administrativas ni en las operaciones con socios del cliente o de la persona moral denominada Oceanografía SA de CV, ya que los servicios que presta se atenderán reservados y limitados a la asesoría en materia financiera". Meses después, el 24 de noviembre del 2010, otro documento, también firmado por Yáñez, expresa que ante la "falta de liquidez" para cubrir el contrato de prestación de servicios, manifiesta su disposición para transferir a GGM Energy el 20 por ciento de las acciones de Oceanografía.

O sea que Amado Yáñez no dejó la administración de la empresa en manos de Díaz ni de ningún otro. Siempre fue el administrador único y todos los documentos involucrados en el fraude a Banamex están firmados por el propio Yáñez en esa condición, de administrador y propietario. Mucho menos otorgó, como dice en su declaración ministerial, poderes para la firma de documentos, cheques o acciones de factoraje. Esas acciones de factoraje con Banamex habían comenzado dos años antes de que la empresa GMM Energy se dedicara a reestructurar las finanzas de Oceanografía: tan es así que en 2010, antes de la asesoría, Oceanografía tenía una línea de facturas vencidas con Banamex de casi 900 millones de pesos y ya entonces había utilizado facturas apócrifas o falsas para ejercer líneas de factoraje. No solamente en Banamex, sino también en Interacciones y en Bancomext.

Como consta en la investigación realizada por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, concluida el 29 de abril de este año, bajo el oficio 211.464."2014"/DD/010, con base a la cual se ordenó la detención de Amado Yáñez, existen once documentos, todos respaldados por Yáñez, por poco más de 445 millones de dólares con estimaciones y contratos reportados por Banamex y Pemex como falsos y apócrifos. Están involucrados en el fraude ocho funcionarios de Banamex y cinco de Oceanografía: Yáñez, Jorge Terán, Juan Carlos Tapia, Alberto Duarte y Joaquín García Gómez.

Yáñez conocía tan bien todo el proceso que buena parte del dinero defraudado fue a parar a sus cuentas y negocios personales: 308 millones de pesos a su cuenta de cheques; 67 millones de pesos a su equipo de futbol; 61 millones de pesos para comprar otro equipo de fútbol (Jaguares); a una empresa de aviación en Texas 10 millones cien mil pesos; a una agencia de autos japoneses le pagó tres millones y medio; se compró un Rolls Royce de 600 mil dólares; un Mercedez Benz por dos millones 700 mil y compró relojes Auderms Piguet por casi 2 millones 700 pesos.

El de Oceanografía es el mayor fraude bancario en la historia de Citigroup y debe ser castigado y su propietario y administrador único, Amado Yáñez Osuna, debería ser penado, además, por falsedad de declaraciones. Pero hay mucho más.

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