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'French Kiss'

Si fuera millonaria y tuviera talla 38, me vestiría exclusivamente con ropa firmada por Jean Paul Gaultier. Si tuviera menos años, menos kilos y menos autocrítica, me vestiría exclusivamente con ropa diseñada por Jean Paul Gaultier. Si pudiera estar más a la moda, ser más atrevida y viajar más a París, me compraría compulsivamente ropa en la boutique de la Rue Vivienne de Jean Paul Gaultier. Pero como no soy millonaria, ni todo lo demás, me conformo con un frasquito de uno de los perfumes del diseñador cuyo aroma a camelia resulta inolvidable. Para festejar el 14 de febrero, Jean Paul Gaultier lanzó una campaña mundial promocionada por la línea de sus perfumes para hombre y mujer llamada, French Kiss. La campaña consistía en un concurso de un video con una pareja que debería darse el french kiss más prolongado posible. "Bese a quien quiera a donde quiera", decía el slogan acompañado con una música sumamente pegajosa. De todas partes del mundo, han llegado miles y miles de videos de besos, unos eternos, otros tronados, pero eso sí todos avec la langue... La empresa de perfumes Jean Paul Gaultier, comercializados por la casa Puig, dará a conocer los resultados el 25 de abril.

Nos dice el periodista español, Arrault, que cuando Jean Paul estaba en el colegio, era un niño sumamente solitario, "súper tímido", al que invariablemente sus compañeros llamaban fille manqué, expresión que significa que un niño no hace lo que normalmente los niños deberían de hacer. "Aunque yo no me sentía para nada como una niña", aclara. "Pero sí era muy malo jugando al fútbol y no soportaba la clase de gimnasia, así que siempre estaba enfermo". En una ocasión una de sus maestras advirtió que el niño Jean Paul no estaba poniendo atención sino que estaba dibujando. Se dirigió hacia su pupitre y miró de cerca la hoja con el dibujo, eran unas chicas guapísimas, vestidas llenas de plumas y lentejuelas por todas partes, eran las bailarinas del Folies Bergère llenas de brillos y plumas. Como castigo, colgó el dibujo en su espalda y le obligó a pasearse por todas las aulas de la escuela. "Lejos de humillarme, los alumnos empezaron a sonreírme, a felicitarme. ¡Todo el mundo quería que le dibujara una de esas chicas! Creo que allí, con unos nueve años, pensé por primera vez: 'Este tiene que ser mi trabajo'".

La que nunca dejaba de asistir a sus primeros desfiles era Marie, su abuela materna. La primera en su familia que advirtiera el gran talento de su nieto fue ella, la que le hizo descubrir su verdadera vocación: la moda. "Era una especie de enfermera multiuso que recibía a mujeres en la consulta que tenía en casa. Ponía inyecciones, les leía las cartas y hacía masajes, sesiones de belleza... lo que hiciera falta. Una clienta le contaba, por ejemplo, que su marido ya no le hacía caso, y mi abuela le recomendaba que le cocinara tal plato y que se maquillara de tal manera. Con siete u ocho años, yo me sentaba hipnotizado a disfrutar del ritual, y como en esos viejos anuncios que muestran el antes y el después del uso de un producto milagroso, dibujaba a esas señoras dos veces: una, al entrar a la consulta, y otra, al salir, convertidas en Brigitte Bardot. Allí me di cuenta del poder transformador de la moda, del impacto que podía tener en la vida de la gente". Con la abuela veía todos los programas de televisión que tenía prohibido de ver en su casa, e incluso hasta las altas horas de la noche. "Mis favoritos", confiesa, "eran los que se emitían desde el Folies Bergère", el teatro cabaret. También en ese piso vio por primera vez un corsé -"un impacto, puesto que entonces no entendía muy bien la anatomía femenina"- e hizo sus primeros pinitos como estilista practicando sobre Nana, su pequeño osito de peluche. "Un peluche rasurado y desfigurado al que cosió una cabellera que tiñó una y otra vez y de la que hoy apenas queda rastro. Los ojos y la boca maquillados resultan algo siniestros, amén de una cicatriz que le atraviesa todo el tórax -"eran los años sesenta, las operaciones a corazón abierto estaban de moda", justifica- y dos extraños conos de papel sobre el pecho. "Los mismos que 30 años después diseñaría para el famoso corsé de Madonna [de la gira The blonde ambition world tour]". En seguida sus padres se dieron cuenta que el famoso peluche de su hijo estaba transformado en un travesti. Fue en ese momento que se dieron cuenta que Jean Paul pasaba demasiado tiempo con su abuela...

Jean Paul Gaultier está en México, invitado como presidente del jurado, por la revista Elle, en su octava edición, "Elle México Diseña".

Soyez le bienvenu!, le desea una admiradora pasadita de peso, de años y de deudas...

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