Opinión

Frente a soberbios y necios: paciencia

SUSTANCIA SIN RETÓRICA

Por  Saúl Lara Espinoza

Hay dos características de personalidad muy común en algunos personajes en los diferentes ámbitos: los soberbios y los necios. La primera significa, entre otros, según la Real Academia de la Legua Española, grandioso o magnífico; y la segunda ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber. En el mundo de la realidad son personas tóxicas e insoportables.

Aunque para soportarlas con toda tranquilidad y ante cualesquier adversidad o situación desagradable que nos rodee, es muy sencillo, solo es cuestión de cultivar la paciencia y ser tolerantes. Ello aunque haya situaciones desagradables o personas incorregibles, tóxicas o problemáticas por naturaleza que conozcamos y tengan poder circunstancialmente en esta pequeña aldea territorial.

En ello resulta necesario reflexionar un poco acerca de la proporcionalidad de las cosas, quizá empezando a partir del tamaño del Universo tan infinitamente enorme, y compararlo por ejemplo con lo diminuto que se ve la Tierra frente a él, una aldea local y un ser humano.

Nuestro planeta es un pequeño punto prácticamente imperceptible frente a la enormidad del referido Universo. Con mucha mayor razón las personas que viajamos en él de manera gratuita todos los días de nuestra efímera existencia. Aunque hay algunos con poder político o económico que se sienten eternos, universales y mesiánicos; muy a pesar de ser simples seres humanos, pero enanos mentales. 

Ello no es otra cosa que producto de la ignorancia y de la necedad, aun cuando tengan ciertos linajes o posean títulos de nobleza, quizá también poder o inmensas riquezas; incluso, tener imperios bajo sus pies, porque al final de cuentas, téngalo bien presente, todo es efímero, nada es eterno. Ello se busca y se logra solo en el pensamiento individual de algunas personas que por naturaleza son egoístas. Esta característica con cierta frecuencia va acompañada de vanidad. 

La vida de los humanos, hay que entenderla, es producto de la naturaleza y de las circunstancias.

La colocación de roles también lo es.

Esos roles al final de cuentas resultan ser solo un juego o una fantasía de la vida. Algunos con riquezas, otros con poder material, y una inmensa mayoría que carecen de ello, pero al final, la naturaleza nos coloca en el mismo sitio y nivel. 

Por ello, la vida resulta ser una simple recreación e ilusión corta frente al tiempo infinito, en el que hay que cultivar la paciencia frente a soberbios y necios, algunos de los cuales hoy poseen poder.

Usted ubíquelos, amable lector. 

Cuando alguien pide alguna reflexión ante determinadas circunstancias como cuando los rodean a ese tipo de personas, aunque sean demasiado inaguantables, incorregibles contaminantes o tóxicas, la respuesta es muy sencilla: deja todo a cargo de las leyes de la naturaleza, y también cultiva la paciencia. Sé tolerante y busca la templanza. Dos virtudes cardinales tan importantes en la vida.

No se requiere ser científico ni especialista para llegar a esa reflexión, se requiere únicamente poseer sentido común, aunque este sea, con mucha frecuencia, el menos común de los sentidos.

También se recomienda que no se emocionen, que vean las cosas y las personas con naturalidad. 

Para ello es recomendable que no se tomen en cuenta de modo vanidoso, ni mucho menos a ese tipo de personas, porque con frecuencia son tan redondas que, aunque les busques el lado amable, jamás se lo encontrarás. Por eso mejor ni se preocupen, ya que nunca los verás cambiar en su conducta egocentrista y vanidosa, que hasta se sienten y asumen como eternos. 

En cambio, nunca hemos visto a un sabio o a un académico de verdad con estas dos últimas características. Sino al contrario, son individuos genuinamente humildes. 

Si asumen una conducta altanera, soberbia y necia, opta mejor por hacer ejercicios tranquilos de meditación, respiración y físicos. Al final de cuentas, todo pasa, y no pasa nada. Así que tranquilos y a cultivar la paciencia y la tolerancia frente a ese tipo de personajes que solo levitan y sufren de mareos, y hasta se sienten grandes luminares.

Usted, amigo lector, solo ubíquelos. Recordemos: nada es eterno. Solo tengamos paciencia ante todo, porque hasta los imperios caen, más de aquellos soberbios y necios.