Opinión

De la disparidad a lo disparatado

LA HOGUERA

Por  Gabriel Yàñez Pérez

Es entendible y hasta sano para nuestro país que, en aras de fortalecer nuestra democracia, se susciten controversias y desavenencias entre los actores políticos en torno a las decisiones gubernamentales. Sin embargo, cuando dichas decisiones caen en lo inaudito, resulta imposible encontrar un punto de inflexión capaz de construir acuerdos. 

En los últimos días, nos hemos encontrado con iniciativas presidenciales que si bien han suscitado una disparidad de opiniones y posturas, existen otras que resultan disparatadas y a todas luces condenables. 

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Por mencionar algunas, recordemos cómo por un lado se ha entrampado la iniciativa del Ejecutivo federal para retirar toda protección judicial (fuero o inmunidad) al presidente, de modo tal que este pueda ser juzgado como todo ciudadano si llegase a cometer un delito. Recordemos que actualmente, el artículo 108 de nuestra Carta Magna establece que el presidente de la República puede ser juzgado únicamente por traición a la patria y delitos graves del orden común. Por esta razón, y en palabras del propio Andrés Manuel López Obrador, la intención es que ahora el presidente de la República pueda ser imputado y juzgado por un catálogo mucho más amplio de lo que son esos delitos graves que refiere la Constitución. De este modo, quedaría sujeto a sanción por cualquier hecho de corrupción, delito electoral, y en general, cualesquiera de aquellas faltas por los que se puede enjuiciar a un ciudadano común. Sin embargo, se cumplen tres meses ya desde que el presidente envió por segunda ocasión una iniciativa en este sentido (en esta ocasión a la Cámara de Diputados), pero ahora fue la pandemia la que ha retrasado su discusión y posible aprobación. Esta es, sin duda, una propuesta muy importante que vendría a fortalecer nuestro régimen democrático, por lo que ahora no serán justificables bajo ningún argumento, las posturas que han venido esgrimiendo algunos diputados federales, quienes fueron los responsables de que no se aprobara el año pasado. 

Pero así como esta iniciativa de AMLO lo viste como un mandatario vanguardista, existen otras que no tienen cabida en el contexto actual. Una de ellas es la publicación (DOF) hace tres días de un acuerdo emitido por la Secretaría de Energía (Sener), a través del cual, y con el pretexto de la continuidad en el suministro eléctrico y la crisis económica que la pandemia le está generando a las arcas de la hacienda pública, se establecen una serie de restricciones a la generación de energías renovables, como la eólica y solar. Esto es algo que ya se veía venir, pues se necesitaba un respaldo jurídico que le diera sustento a las arbitrarias acciones que, desde hace meses, había venido cometiendo el Centro Nacional de Control de Energía (Cenece), quien ha estado suspendiendo diversos proyectos privados en el país, responsables de producir este tipo de energías limpias. Con ello se optó por una salida fácil y poco inteligente, cuyo propósito es darle uso a los millones de barriles de combustóleo que Pemex tiene actualmente almacenados y sin poder vender. De este modo, se privilegia la producción de energía por parte de la CFE, pero lamentablemente no se hará con infraestructura moderna, sino con la misma del siglo pasado… sí, esas termoeléctricas que a nivel mundial están en vías de extinción por la utilización (quema) de combustibles fósiles. Con esta medida, se están llevando entre las patas a millones de empleos de aquellas plantas privadas (de energías limpias) ya instaladas y en proyección. Aunado a ello, está el impacto ambiental que esta medida generará, donde pagaremos justos por pecadores, ya que a todos nos afectarán las miles de toneladas extras de CO2 que se producirán con esta decisión. Con todo ello, podemos ver que así como hay decisiones acertadas del Gobierno federal que nos obligan a respaldarlas y evitar las disparidades, vemos también surgir otras que nos conducen al repudio colectivo, independientemente de afinidades ideológicas o preferencias partidistas. 

OTRA VALIOSA CONTRIBUCIÓN DE BORBÓN. Apenas el sábado antepasado, el Ing. Rafael Borbón presentó (de manera virtual) su último libro titulado: Coronavirus. La crisis de la globalización. En este ejemplar, podemos encontrar de manera muy didáctica y con una narrativa muy digerible (sin tecnicismos ni presunciones dogmáticas), todo lo referente a la mutación de este nuevo virus que nos trae de cabeza. Es una lectura muy recomendada para poder comprender (sin tanta saturación informativa y falsas noticias) los orígenes, repercusiones y la transición cronológica (propagación) del cómo ha ido evolucionando esta pandemia. La contribución del Ing. Borbón es muy loable, ya que además de que sustenta su información en base a fuentes documentales y medios fidedignos y confiables como EL DEBATE, nos hace transitar desde el contexto internacional a lo local, destacando aspectos que van más allá de la crisis sanitaria. Además, este libro genera en el lector inquietudes e interrogantes que nos hacen mutar a otras fuentes bibliográficas, a efecto de poder comprender por ejemplo: cómo será el mundo después de la pandemia; qué países seguirán creciendo a pesar de la contingencia; cómo quedará configurado el poder económico en el nuevo escenario mundial; cuáles serán los nuevos patrones de comportamiento social, etc. Al día de hoy este libro lleva más de 48 mil descargas gratuitas a través del sitio radiotvmexico.com. 

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