Opinión

¿De qué se espantan?

LA HOGUERA

Por  Gabriel Yàñez Pérez

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, durante la reunión con el presidente de Estados Unidos, Donald J Trump, en Washington(Foto: EFE)

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, durante la reunión con el presidente de Estados Unidos, Donald J Trump, en Washington | Foto: EFE

La visita que el presidente Andrés Manuel López Obrador realizó por nuestro vecino país, exactamente hace ya una semana, resultó todo un acontecimiento, pero no en los términos que muchos predijeron (o deseaban) que sería. La primera gira de AMLO fuera del territorio mexicano, más allá de los beneficios anunciados como consecuencia de un nuevo acuerdo comercial (TEC-MEC), lo que sí trajo fue una doble victoria para el mandatario y su Cuarta Transformación.

Veamos por qué:

¡Ya estás suscrito a las alertas de noticias!

Ahora puedes configurar las notificaciones desde la campana

En primer lugar, lo que se esperaba con morbo, era la altísima posibilidad de que el encuentro terminara en un desencuentro, sobre todo por la veleidosa personalidad y los desplantes a que nos tiene acostumbrados un arrogante Donald Trump. Pero como esta situación no se dio y ante la falta de leña para atizar la hoguera, dirigentes partidistas, analistas, medios y redes sociales no tuvieron otra opción que caer en lo trivial y rasgarse las vestiduras por el contenido de los mutuos elogios que se dedicaron AMLO y Trump.

Que si Andrés Manuel llamó “amigo entrañable” a Trump o que si se expresó de este como un gran aliado que siempre nos ha tratado con gentileza y respeto; la verdad es que estas solo son frases que se justifican como parte del pragmatismo de ambos líderes. Así que no hay nada de que espantarse… ¿O qué acaso no es práctica habitual en las lides políticas (de cualquier nivel) el echarse flores entre el visitante y el anfitrión?

Así ha sido siempre, y no creemos que deje de suceder. Inclusive, es común escuchar que dichas prácticas de cortesía política son verdaderos cánones establecidos y hasta una especie de valores entendidos, a los hay que sujetarse siempre para estar a la altura que las circunstancias lo exigen. Este tipo de expresiones elogiosas no adquieren un significado o impacto relevantes para los ciudadanos en general, salvo para aquellos que inmersos en el ejercicio del poder y como parte de la comunicación política, gustan de practicar ejercicios esteganográficos para descifrar mensajes ocultos o subliminales.

Por otra parte, esta gira fue para AMLO sumamente rentable, ya que no desaprovechó los reflectores para proyectar su política anticorrupción y darle una resonancia internacional a los últimos sucesos que, ahora sí, le vinieron a caer como anillo al dedo. Primero fue la aprehensión del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya (en España); le siguió la “coincidente” detención, justo durante su visita a EUA, del exgobernador de Chihuahua César Duarte (en Miami); y ya por último, de regreso en México, el presidente utilizó a su factótum, el canciller Marcelo Ebrard, para anunciar la localización en Canadá del prófugo Tomás Zerón de Lucio, exdirector de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) y creador, junto con su jefe el exprocurador Jesús Murillo Karam, de aquella tristemente célebre “verdad histórica” con la que le dieron salida al caso Ayotzinapa. La desaparición de los 43 normalistas es una herida social que ha permanecido abierta y que volvió a sangrar recientemente con el descubrimiento de una osamenta que pertenece a otro de esos estudiantes de la escuela normal rural “Raúl Isidro Burgos”. Lo que le da un vuelco al caso y deja al descubierto la fabricación de un montaje, es que dichos restos fueron encontrados en un lugar diferente a los señalados por esa ignominiosa “verdad histórica”. Solo le faltó al Gobierno de Peña Nieto que nos hubiera dicho que en sus “investigaciones”, se apoyaron también en las visiones de una clarividente como sucedió con la “La Paca” (Francisca Zetina), en aquella tragicomedia de la finca “El Encanto” de Raúl Salinas de Gortari.

VALORES LEGISLATIVOS.- Actualmente, los sinaloenses parecemos estar (quizá más que en anteriores ocasiones) muy atentos e interesados del desempeño de las y los diputados de esta 63 Legislatura. Muchos de ellos han externado su intención de reelegirse o buscar otras posiciones, ya sea una alcaldía, una curul en la Cámara Baja y hasta la gubernatura de nuestra entidad. Por esa razón, hay que seguirles muy bien la huella para tener los elementos suficientes que nos hagan valorar su trabajo y así, en un momento dado, poder refrendarles nuestra confianza en las urnas. Con una prospectiva muy distinta al escenario en el que se dio la elección del 2018, los partidos políticos, como ya lo hemos dicho en ocasiones anteriores, tendrán que valorar muy bien el desempeño de aquellos alcaldes, funcionarios y legisladores que buscarán reelegirse o saltar a otras posiciones. En el caso del Congreso del Estado y en particular en el partido Morena (donde se espera repetir siendo mayoría en la próxima legislatura), se encuentran algunas diputadas y diputados que llegaron cobijados o en alianza por estas siglas, y que han resultado ser muy productivos, conciliadores y empáticos con diferentes causas sociales. Obligado pues un marcaje personal a estos legisladores que han destacado y logrado posicionarse, en donde destacan los casos de Graciela Domínguez Nava, Marco Antonio Zazueta, Victoria Sánchez Peña, Horacio Lora Oliva, Flor Isela Miranda, Cecilia Covarrubias, Beatriz Adriana Zárate, Pedro Lobo, Yeraldine Bonilla y el ambientalista Apolinar García Carrera. Por su destacada labor, muchos de ellos (y algunos más que se podrían sumar en el sprint final) seguramente tendrán una oportunidad en el 2021. Se aceptan apuestas.

Día de plácemes hoy para un servidor por el cumpleaños número 20 de mi hija Paola. ¡Felicidades!

No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y entérate de todo