Opinión

La importancia de la técnica legislativa

LA HOGUERA

Por  Gabriel Yàñez Pérez

Aspectos del Congreso del Estado de Sinaloa(Foto: Cortesía)

Aspectos del Congreso del Estado de Sinaloa | Foto: Cortesía

Para los estudiosos de la filosofía del derecho, la finalidad primigenia de las leyes es la de informar. Con esta acción se precisan los criterios que norman el campo de actuación para determinados rubros. Sin embargo, llegado el momento de aplicar una norma, es común la eclosión de conflictos por la variedad de interpretaciones a que dicha norma nos puede conducir. Es aquí cuando cobra relevancia la técnica legislativa, donde la dimensión lingüística encuentra sentido y pertinencia, ya que más allá de representar un simple factor de estética en el lenguaje, es en esencia lo que le da esa claridad y certeza al lenguaje jurídico, capaz de evitarnos conflictos como los que hemos presenciado últimamente en el Congreso del Estado.

Como parte de la calidad técnica en el trabajo legislativo, imprecisiones tales como las ambigüedades semánticas, la vaguedad y las deficiencias gramaticales (involuntarias o intencionales), son en muchos de los casos esos “pequeños detalles” que terminan por restarle viabilidad y pragmatismo a las leyes. Por otra parte, la torrencial sobreproducción normativa contribuye a una disolución y volubilidad temáticas que en muchos casos terminan por confundirnos. Para el ciudadano común y corriente, encontrarnos con tantas y tan abultadas leyes que presentan además inconsistencias y hasta contradicciones, es quizá la causa más común que alimenta el desaliento y la desconfianza hacia el quehacer parlamentario. Por esta razón, sería muy acertado y oportuno que la presente legislatura resarciera la deuda histórica que le han heredado sus antecesoras, donde además de la urgente necesidad de actualizar integralmente su ley orgánica, se requiere simplificarla y complementarla con un reglamento interno que optimice la conducción de la vida interna de este poder del Estado. 

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Esto representa un nicho de oportunidad que aún puede ser aprovechado por esta que es una legislatura que está haciendo historia, ya que además de transitar por el Gobierno más dividido que se haya tenido en Sinaloa, le ha tocado también enfrentar situaciones extraordinarias a las que ha tenido que darle salida con medidas innovadoras como el caso de las sesiones virtuales. En el mismo sentido, otro de los retos subyace en la factibilidad que exige la creación de nuevas leyes, donde además de ponderar un enfoque cualitativo, se hace necesaria una profunda revisión de las normas que ya existen, a efecto de corregir los vacíos y ambigüedades legales que subsisten y que, como lo mencionamos al inicio, son responsables de serios conflictos y hasta de una ralentización en la impartición de justicia.

Esta ardua tarea de adecuación o corrección normativas, bien podría ser ejecutada por la actual Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales, misma que está integrada por cinco destacados legisladores: Horacio Lora Oliva, Ana Cecilia Moreno, Victoria Sánchez Peña, Flor Isela Miranda Leal y Édgar González Zataráin. A ellos les tocaría la ingente labor de revisar el lenguaje jurídico y corregir aquellos errores o inconsistencias que subsisten en muchas leyes, como por ejemplo aquella que se aprecia en la Constitución del Estado, en donde previo a la sección que habla de la Auditoría Superior del Estado (ASE), persiste aún en un artículo (50, fracción IX) una referencia a la extinta Contaduría Mayor de Hacienda, misma que fue precisamente sustituida por la ASE. Otro caso muy conocido es el que se da con la propia Ley Orgánica del Congreso, donde sin menoscabo a la supremacía que tiene la constitución, sí resulta confuso que ambos marcos normativos se contradigan en una fecha tan importante como lo es la instalación de una nueva legislatura, la cual cambió del primero de diciembre al primero de octubre del año de la elección (decreto de reforma a la Constitución del Estado publicado el 26 de marzo del 2012). Aunado a este enorme reto, los diputados tendrán que sacar la casta para afrontar también el histórico rezago legislativo que se tiene, el cual mantiene más de 700 iniciativas en la llamada “congeladora”. 

Los legisladores deberán entonces cerrar fuerte este último año para sacar con éxito estos desafíos, sobre todo quienes tiene cifradas sus expectativas en continuar con su carrera política, pues con un electorado mucho más crítico e informado, su mejor carta de presentación ya no será que tan carismáticos sean, que atributos físicos posean o que tan bien bailen, sino que ahora deberán demostrar capacidad, resultados en su trayectoria, vocación de servir y un expediente lo más inmaculado posible.

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