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Opinión

La redituable cosecha de AMLO

LA HOGUERA

Por Gabriel Yàñez Pérez

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Desde su arribo al poder, el presidente Andrés Manuel López Obrador tenía ya muy bien definida su estrategia para mantener y acrecentar su nivel de legitimación social, entendida esta como ese respaldo afectivo que muy pocos líderes logran consolidar, y que va mucho más allá de ese sustento legal (legitimidad) que otorga el triunfo en las urnas. Bajo esta premisa, el presidente ha ido poco a poco construyendo un sólido andamiaje político- electoral, el cual a estas alturas se ve sumamente difícil que la oposición logra desarticular. Y es que mientras los partidos de oposición se encuentran desarticulados, sin credibilidad e inmersos en pugnas internas entre su misma y ya muy desgastada clase política; la Cuarta Transformación (4T) sigue adelante en su proyecto transexenal con la consolidación de un Gobierno a todas luces clientelar y paternalista. En este sentido, la instrumentación de una serie de programas sociales dirigidos a grupos focalizados, le ha permitido al presidente granjearse esa “lealtad” de quienes son beneficiarios de algún apoyo que, o bien no tenían, o ahora es mayor al que ya recibían. Recordemos que AMLO ganó con un piso electoral de 30.1 millones de votos que le representó el 53.19 por ciento de la votación total de aquella elección del 2018. A estas fechas, con el consecuente desgaste que origina el ejercicio del poder, el voto duro de AMLO (No precisamente de Morena) que le permitió obtener el triunfo en el pasado proceso electoral, se estima puede andar entre los 22 y 24 millones de votos, que son quienes mayoritariamente reciben hoy al menos uno de sus emblemáticos programas sociales. A pesar de ello, la política de bienestar aplicada por el presidente, ha logrado incrementar la población objetivo que está en condiciones de votar o que lo estará para el 2024. De este modo, para el relevo presidencial dentro de tres años, la estimación de votantes que serán beneficiarios de alguno o algunos de los programas sociales de AMLO, andará por encima de su base electoral actual, pudiendo llegar hasta el 26 por ciento del padrón electoral. De ahí su prioridad de mantener e incrementar presupuestalmente cada año los recursos para estos programas sociales, principalmente el de Pensiones para Adultos Mayores, Sembrando Vida, Tandas para el Bienestar, Jóvenes Construyendo el Futuro (entre los que se encuentran los apoyos a ninis, Becas Benito Juárez y Becas Universitarias), Bienestar de las Niñas y Niños Hijos de Madres Trabajadoras, Pensión a Personas con Discapacidad y el de Crédito a la Palabra. Lo anterior queda más que evidenciado en la ENCUESTA NACIONAL DE INGRESOS Y GASTOS DE LOS HOGARES EN MÉXICO 2020 (Enigh), ya que en sus estadísticas se refleja cómo es que en el rubro del Ingreso Corriente Promedio Trimestral, todas las principales fuentes de ingreso disminuyeron (en mucho por la pandemia) del 2018 al 2020, siendo las únicas que aumentaron aquellas relacionadas con Jubilaciones y Pensiones (15.1 por ciento) y la correspondiente a los Beneficios Provenientes de Programas Gubernamentales (50.4 por ciento). 

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Y es que en términos reales, de acuerdo al incremento de la lista nominal para el año 2024 y con un porcentaje de votación promedio a las últimas dos elecciones presidenciales (63 por ciento), con esa base del padrón electoral proyectada para las elecciones de ese año (26 por ciento), le alcanzaría a la 4T (Morena y sus aliados) para superar los 53 puntos porcentuales con los que ganaron hace tres años, y prolongar así su proyecto por lo menos otros seis años… Claro está dependiendo del candidato o candidata que designen, ya que entre los mismos prospectos hay discrepancias en seguir la ruta trazada por AMLO. Ante este escenario, por el lado de la oposición habría que esperar una verdadera refundación de esos partidos tradicionales (PRI-PAN-PRD), donde se desterraran de tajo sus viciadas prácticas internas y se hiciera una purga de sus cuadros o cartuchos quemados (muchos le llaman distinguidos). Una vez superadas estas fases se podría estar entonces en condiciones reales de darle la pelea a AMLO y competirle a su base electoral clientela. Para esto habría quizá que apelar o enfocarse en esos segmentos o clases sociales a los que el mismo presidente ha reconocido que no le son afines, y a los que peyorativamente ha llamado aspiracionistas en repetidas ocasiones. Aquí sólo habría que señalar, a manera de colofón en esta polémica, que la misma encuesta Enigh nos demuestra que el futuro es precisamente de quienes aspiran a mejorar su nivel académico, ya que el promedio de ingreso trimestral de una persona con estudios de primaria es de $10,551, muy lejos de los $69,332 que alcanza a ganar en promedio en ese mismo lapso de tiempo un mexicano con nivel de postgrado. Un aspecto que pudiera explotar electoralmente la oposición, pero antes deberán poner orden al interior de sus partidos y de sus tribus internas, y trazar después una ruta conjunta y visionaria para el futuro. Ya veremos...

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