Opinión

Si no van a ayudar, que no estorben

LA HOGUERA

Por  Gabriel Yàñez Pérez

Partidos políticos con registro en Sinaloa.(Foto: El Debate)

Partidos políticos con registro en Sinaloa. | Foto: El Debate

Vaya que calaron hondo las declaraciones el día de ayer por parte del dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional, Alejandro Moreno Cárdenas.  Y es que una cosa es señalar los errores que ha tenido el actual Gobierno federal, y otra muy aventurada decir que, a raíz de dichos desaciertos, la gente clama que regrese el PRI, como si en la praxis, la conducta de quienes ejercen el poder se rigiera o encauzara por siglas partidistas. Lo que sí es una realidad, es que, como bien lo señaló el mandamás de los priistas, la sociedad es hoy mucho más crítica, proactiva y participativa. Por esta razón, y de cara a los comicios del próximo año, los dirigentes partidistas (todos), deben entender que ya no es rentable ese discurso prometedor  y cargado de una retórica ornamental que es puro rollo. Inclusive, ese lenguaje fue satirizándose con el tiempo, hasta llegar a darle un uso despectivo y socarrón. O cuántas veces no hemos escuchado el clásico: “ya pareces político con tanta labia y promesas”.

Sin embargo, a pesar de la aversión que se ha generado hacia estas instituciones “de interés público”, nos queda claro que no son en sí los partidos políticos los culpables directos de que la corrupción haya adquirida carta de naturalización en nuestro país. Dichos organismos son únicamente salvoconductos para acceder al poder, y si bien estos se rigen por ideologías que pueden llegar a ser muy contrastantes, nunca encontraremos en ellas postulados doctrinales que no sean los de buscar un beneficio colectivo para mejorar nuestra calidad de vida. El poder, pues lo ejercen los hombres (hablando como especie, y no como género, aclaro), por lo que la función y obligación de los partidos es dejar de repartir culpas, y empezar a postular a candidatos que tengan las mejores cartas de presentación posibles.

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En este sentido, esa actitud revanchista que mantienen los líderes (o dueños, en algunos casos) de los partidos políticos, debe hacerse a un lado para buscar acercarse a sus bases y, como en repetidas ocasiones se ha señalado, más que ideologías, lo que se requiere es abanderar esas causas sociales que la gente tanto demanda (sistema de salud eficiente, seguridad sin preferencias, empleos bien remunerados, servicios públicos de calidad, etc.). En estos momentos tan críticos, causa indigestión intelectual e indignación social el escuchar a los políticos hablar tanto de triunfalismos ilusorios (por quienes están en el poder), como de señalamientos y censura donde el rencor prevalece por encima de la sensatez (por quienes son oposición). Como sociedad, considero que hemos madurado lo suficiente como para percibir como un insulto a nuestra inteligencia que aún se muestreen algunos de esos políticos que por lustros han ejercido el poder sin mayores méritos y resultados, y hoy pretenden volver a empoderarse con el mismo discurso y hasta con las mismas estratagemas.

Muestras claras de que la gente ya no tolera esa retórica falaz y exige resultados y un discurso claro y directo; van desde el mismo fenómeno social que se volcó (y votó) en el 2018 por arropar un cambio, con un candidato (hoy presidente electo) cuya principal consigna es acabar con la corrupción, hasta la tendencia aprobatoria en los sondeos de opinión, donde destacan (y se han mantenido) en los primeros lugares, aquellos mandatarios estatales que han demostrado resultados, tolerancia a la crítica, apertura para la búsqueda de acuerdos y un lenguaje franco y espontáneo; sin tanto rollo, pues. Con este ranking de aprobación, queda en evidencia cómo es  que las siglas partidistas no definen (el éxito o fracaso) si se elige correctamente. Por ejemplo, dentro de los gobernadores que siguen permaneciendo como los mejores evaluados están: un panista (Mauricio Vila, en Yucatán); un priista (Quirino Ordaz Coppel, en Sinaloa) y una morenista (Claudia Sheinbaum, en la Ciudad de México).

Por lo antes expuesto, es que adquiere gran relevancia lo expresado por el líder del PRI, cuando sin rodeo alguno señala que ese partido está abierto para todos los que quieran ayudar y servirle a los ciudadanos, “quien no venga a eso, que no estorbe”. Ya se acabaron las presiones, los nombres y apellidos rimbombantes. Somos parte de una nueva generación política capacitada y comprometida a ejercer el poder con resultados. Qué bueno que se manden estos mensajes a la sociedad, ahora sólo falta que en verdad se dé este tipo de cambios en los partidos y no termine esto por ser, como solemos decir, únicamente puro verbo político.

DISTINCIÓN: La que le ha tocado asumir a esta 63 Legislatura, quienes pasarán a la historia como los diputados cibernéticos, pues el día de antier, a pesar de algunas fallas mínimas de carácter técnico, se logró sacar adelante la primera sesión virtual. Las diputadas y diputados se dejaron ver  como todos unos inmigrantes digitales, participando vía internet desde la privacidad de sus casas, oficinas y ¡hasta desde sus automóviles!, como fue el caso del diputado Eleno Flores. A quien vimos muy adaptada a este nuevo sistema y con esa agilidad física y mental que mantiene después de casi 60 años de servir con eficiencia en el Congreso, es a la señora Marthita Arredondo Sandoval, a quienes muchos diputados de diferentes legislaturas y partidos le guardan mucho agradecimiento, porque a través de sus orientaciones, seguramente les evitó que cometieran alguna pifias o, como dicen los chamacos, que ‘hicieran el oso’.

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