Opinión

Y, sin embargo, se mueve

LA HOGUERA

Por  Gabriel Yàñez Pérez

Rememorar aquella frase  (eppur si muove) atribuida al científico Galileo Galilei momentos después de ser obligado (por un tribunal inquisidor) a retractarse de su teoría heliocéntrica, sustentada sobre las bases copernicanas; resulta por demás aplicable a lo que sucede hoy con el Instituto Sinaloense de las Mujeres (Ismujeres).

Y es que este tema, que debería ser un asunto de extremo interés y beneficio colectivo, se ha politizado tanto que los argumentos esgrimidos que impiden la designación de una titular son realmente muy tendenciosos y limitados.

¡Ya estás suscrito a las alertas de noticias!

Ahora puedes configurar las notificaciones desde la campana

Recordemos que este organismo  permanece sin una mujer como titular oficial debido a que el Congreso, a través de su diputación permanente, dictaminó en febrero de este año rechazar la ratificación de la Dra. Reyna Araceli Tirado, quien de cualquier manera, y en tanto se nombra a una nueva directora, permanece desde entonces como encargada del despacho. Ante esta negativa, conforme lo marca la propia ley de dicho organismo, el gobernador del estado procedió a realizar una amplia convocatoria para recibir propuestas de las organizaciones de la sociedad civil y, de esta forma, tras un riguroso análisis, elegir finalmente a una mujer para que tome las riendas de este importantísimo instituto. Fue entonces como el mandatario estatal, Quirino Ordaz Coppel, decidió proponer al Congreso (para su ratificación)  a una nueva titular, en la figura de la Lic. Eva Guerrero Ríos, conocida y reconocida no sólo en el ámbito de los medios de comunicación, sino también  como una defensora de los derechos humanos, particularmente en aquellos que tienen que ver con el género femenino.

Con esta designación, el Ejecutivo cumplió legal y técnicamente con su parte, y a pesar de que dicha propuesta ya fue objeto de un manejo mediático, sobre todo antes de que se recrudecieran los efectos de la pandemia, no será sino hasta el día de hoy cuando el tema entre a discusión de la Comisión de Equidad, Género y Familia del Poder Legislativo. A esta Comisión pertenecen cinco legisladores, cuatro mujeres y un hombre, donde el grupo parlamentario de Morena tiene mayoría en la voz y voto de Francisca Abelló,  Flor Emilia Guerra y Pedro Lobo. La misma se complementa, además, con dos destacadas diputadas, como lo son Angélica Díaz (PAS) y Mónica López (PRI).

Al margen de lo que decidan las diputadas y diputados, tanto en el seno de la Comisión como en el pleno, es evidente que persisten elementos que propician que un tema tan importante como este se vicie y se politice. En primer lugar, hay que señalar que la ley de este organismo es sumamente básica, lo cual da paso a muchas ambigüedades. Ahí  está, por ejemplo, el hecho de que en esta legislación no se especifica, aunque pudiese parecer algo obvio, la orientación temática de las organizaciones de la sociedad civil que propongan y/o avalen una propuesta determinada, por lo que, en este sentido, la propuesta de Eva Guerrero cuenta con el aval de una diversidad de organismos y sectores de la sociedad.

Por otra parte, el artículo 21 de esta ley establece un formato de elección para su titular a través de un proceso de propuesta (Ejecutivo) y ratificación (Legislativo), más nunca define, en el caso de no llegar a un acuerdo, un límite de repetición de dicho proceso. En este caso, surge la comparación con un caso similar establecido en nuestra Constitución local (109 bis B), donde para la elección de integrantes de la Comisión Estatal para el Acceso a la Información Pública (Ceaip),  si bien el Congreso convoca y elige (con sus dos terceras partes), dicho nombramiento puede ser objetado por el gobernador dentro de un plazo perentorio (10 días hábiles), por lo cual se vuelve a reponer el proceso, pero únicamente por una vez más, ya que de volver a ser vetado, sería el Congreso quien tendría la última palabra. Con ello se evita caer en un historia sin fin, algo que no se precisa en el caso del Ismujeres, cuya ley no marca un tope en la reposición del proceso de propuesta-ratificación. 

Por último, hay que señalar que después de revisar las legislaciones de otros institutos de mujeres  de varias entidades, en la mayoría de ellos la designación de su titular es atribución exclusiva del gobernador. Tomando en consideración este dato, resulta loable la apertura y voluntad del Poder Ejecutivo en Sinaloa de pugnar siempre por mantener una estrecha colaboración con el Congreso, a grado tal de priorizar que algunas definiciones se den de manera conjunta, como en este caso de la titularidad del Ismujeres. Ojalá que la cordura y la sensatez reinen en nuestros legisladores y den muestra, como ya lo han demostrado en otras ocasiones, que pueden ser muy productivos.  Mientras esto sucede, en el Ismujeres el trabajo no ha parado, es decir… que, sin embargo, se mueve y funciona.

No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y entérate de todo