Opinión

El asilo a Evo Morales reverdece laureles del México admirable

DEVERAS

Por  GERARDO VARGAS LANDEROS

México lindo y querido, así llama a nuestro país José Mujica, expresidente de Uruguay de reconocido prestigio mundial. Y los elogios se toman y valen según de quien vienen. Otras declaraciones de apoyo político y moral al asilo otorgado a Evo Morales provienen de personalidades de la talla de Inácio Lula da Silva (Brasil), Alberto Fernández y Cristina Kirchner (Argentina), Bernie Sanders y Noam Chomsky (Estados Unidos), Jeremy Corbyn (Gran Bretaña). En fin, gente progresista que son líderes morales de millones de personas. En contraste, la clase política mexicana de derecha ha exhibido toda su mezquindad haciendo aspavientos acerca de quién va a pagar los gastos de manutención de Evo. ¡Háganme el “refabrón cabor”! Ignoran que él envió 11 toneladas de medicinas de ayuda a los damnificados del terremoto en septiembre del 2017.

Este asilo a un presidente latinoamericano víctima de un golpe de Estado se suma a los concedidos en los años 50 a Rómulo Gallegos, de Venezuela, y a Jacobo Arbenz, de Guatemala, que contribuyeron a reafirmar el prestigio internacional de México como un país hospitalario con los perseguidos del mundo por causas políticas, como Giuseppe Garibaldi, José Martí, León Troski, Luis Buñuel, León Felipe, Víctor Raúl Haya de la Torre, Fidel Castro, Rigoberta Menchú, etc.

Es esta una arraigada y encomiable tradición mexicana que se ha manifestado una y otra vez en proporcionar exilio a decenas de miles de personas, como son los refugiados de la guerra civil española en 1939; los judíos europeos durante la Segunda Guerra Mundial; chilenos, argentinos, brasileños, uruguayos y guatemaltecos expulsados por las dictaduras militares en los años 70 y 80, que aquí encontraron techo, trabajo y sustento generoso.

El presidente Andrés Manuel López Obrador lo que hace es proseguir esa senda que, además de una imagen gloriosa, le ha acarreado a México el aporte de seres humanos valiosos de talento excepcional en la ciencia, la cátedra, la filosofía, el arte, la industria, la literatura, etc.

La polvareda que ha levantado en los medios y las redes sociales el asilo de Evo Morales es consecuencia normal y previsible de la reacción conservadora ante la presencia en la escena pública nacional de una figura progresista, que en 13 años y 9 meses de gobernar a su país expropió los recursos naturales (petróleo, gas, agua, litio, estaño, etc.) a las corporaciones transnacionales; sacó del atraso económico a su pueblo abatiendo la pobreza y el analfabetismo, según estadísticas de la ONU.

El mismo 74 por ciento de aprobación popular al presidente Andrés Manuel López Obrador es el que da la bienvenida a Evo Morales, lo cual indica la relación directa de la filiación política e ideológica de cada quien, que es la que determina la simpatía al indígena aymara, que sin haber terminado la escuela primaria por la pobreza de su familia y de dirigente sindical de los productores de coca y diputado, llegó a presidente de un país tan convulso que de 2001 a 2005 tuvo cinco presidentes y es el único en el mundo en que una turba popular sacó a un presidente (Gualberto Villarroel) y lo ahorcó en un poste frente al Palacio Nacional el 21 de julio de 1946. La fiera resistencia civil que hizo recular a la Policía y al Ejército en Cochabamba, El Alto, y los barrios de Chasquipampa y otros de la ciudad de La Paz, presagia que los golpistas se montaron en el lomo de un tigre.

No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo