Opinión

Es hora de que quienes nos llamamos servidores públicos nos pongamos a la altura de la población y de la circunstancia

DEVERAS

Por  GERARDO VARGAS LANDEROS

En estos tiempos de emergencia, donde la solidaridad es el recurso más importante, es momento de que todos los servidores públicos de primer nivel de todos los Poderes y representantes populares locales y federales se pongan  a la altura de la población.

Sí, a la altura de los muchos empresarios micros, medianos o grandes que, aún cuando sus actividades están detenidas por la crisis, han decidido esforzarse al máximo y seguir pagando los sueldos a sus empleados para que puedan enfrentar la cuarentena con sus familias desde su casa; a la altura de los bancos que han pospuesto el cobro de sus créditos para que los mexicanos nos aboquemos a atender lo más urgente; de aquellos ciudadanos que hoy tratan de donar lo que pueden para repartirlo entre aquellos que viven al día y que serán los que más sufrirán este confinamiento; a la altura de las universidades que se han unido para buscar vacunas y curas, o de aquellos que están donando su trabajo, tiempo y materiales para elaborar equipo necesario para el sector de la salud o para que la población más vulnerable se proteja.

Así, sirva este espacio para llamar a quienes reciben sus sueldos de primer nivel  a partir de los impuestos de todos los mexicanos, en cualquiera de los Poderes, ya sea Ejecutivo (federal, estatal y municipal), Legislativo ( diputados federales y locales, senadores y hasta regidores) y el Poder Judicial (ministros, magistrados y jueces) a demostrar su compromiso con México.

¿Cómo? Respondiendo a la mayoría de mexicanos que han tomado la delantera resguardándose, cuidándose, donando, ayudando con la donación de, ya no digo todo, pero aunque sea el equivalente a lo que devengan a la quincena en aportaciones mensuales, de aquí a que termine esta crisis, para ayudar a que el sector de la salud, que está dando la batalla, cuente con lo que requiere para hacerle frente a la pandemia y además para que las muchas familias que viven al día en nuestro país puedan enfrentar esta crisis y cuidarse resguardándose en sus casas, sin que les falte lo más indispensable en alimentos e insumos de higiene.

Las autoridades pueden decidir cuál será el medio para estas donaciones, un fideicomiso, una cuenta, pero que lo hagan rápido y de manera transparente. 

Dejémonos, pues, de enconos políticos y defendamos  no una  ideología, sino a nuestra población convirtiéndonos en verdaderos servidores del pueblo.

Yo, por mi parte, aún cuando no soy un funcionario público ni representante popular en este momento, sí agradezco a la ciudadanía las veces que me han permitido serlo. Y como creo que una propuesta tiene que venir acompañada por el ejemplo, aquí me comprometo a donar mensualmente el equivalente a lo que era mi sueldo como secretario general de Gobierno de Sinaloa, que fue mi último puesto público, adonde me lo indiquen las autoridades estatales, pues, no siendo médico o enfermero o alguien del sector de la salud, siento la responsabilidad de hacer lo que en mi mano esté para ayudar a mi comunidad a salir de esta crisis lo más pronto y con el menor daño posible.

Los mexicanos, en su infinita solidaridad, merecen que sus servidores públicos hagan esto y más, ¡mucho más!

Por esto, aquí lanzo esta propuesta diciéndole a cada uno de los funcionarios públicos… ¡Está en ti!

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