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Gimnasia y magnesia

El alcalde panista de Santa Catarina, Víctor Pérez, dijo que él y los demás ediles blanquiazules del Estado no volverán a las mesas de trabajo en la Secretaría General de Gobierno.

Los alcaldes del PAN dejaron de asistir a las reuniones convocadas por el Gobierno estatal porque los encuentros, regularmente encabezados por el secretario general Álvaro Ibarra, no arrojaban resultados.

El panista Pérez advirtió que él y sus homólogos y correligionarios no regresarán a las mesas de trabajo hasta que sea el propio gobernador quien, como tal, las encabece. De pasada, el alcalde refirió, como lo público ayer El Norte, que desde que inició su periodo constitucional Medina no lo ha recibido en su despacho, pese a que lo ha solicitado en reiteradas ocasiones.

Así respondió el santacatarinense al llamado del gobernador del estado para que los alcaldes del PAN regresen a las dichosas mesas de trabajo, en las que obviamente no se trabaja, al menos no con todos los lugares ocupados y, cuando menos uno, el del gobernador, indebidamente ocupado por un alter ego oficioso, el secretario Ibarra, cuya función debería ser la de organizador o facilitador, no la de doble del gobernador.

Y para ponerle más sabor a este caldo y que nadie diga que el alcalde Pérez habla sin consenso, la alcaldesa regiomontana Margarita Arellanes mandó decir que si el mandatario estatal quiere retomar el diálogo debe mostrar liderazgo y encabezar personalmente las reuniones con los alcaldes.

Ciertamente Arellanes mandó el recado, quizás indebidamente, con una representante, su vocera y asesora Sandra Pámanes. Pero igual manda Rodrigo sus recados, sin duda indebidamente, con su secretario de Gobierno y para el caso vocero, Álvaro Ibarra

Coincido con usted en que esta polémica, que lleva largo tiempo sostenida, se centra en la forma, que establece que un acuerdo entre iguales sea acordado entre iguales. Pero, desgraciada o afortunadamente, la forma determina el fondo aunque no lo constituya.

El gobernador y los alcaldes son funcionarios de elección popular, uno y otros contemplados constitucionalmente como pares, titulares que uno y otros son del Poder Ejecutivo, en niveles diferentes, sí, pero no inferiores ni superiores, del esquema republicano por el que la Constitución ordena que nos gobernemos.

Los alcaldes y el gobernador son el Poder Ejecutivo, no su empleado ni su vocera, Álvaro Ibarra y Sandra Pámanes, que trabajan a destajo y son prescindibles. Alcaldes y gobernador tienen un mandato constitucional irrenunciable y, por tanto, sus acuerdos deben ser acordados frente a frente.

Si Medina quiere que los alcaldes del PAN o los de cualquier otro partido, el PRI incluido, asistan a las juntas con el gobernador, éste debe asistir a las juntas con los alcaldes y no mandarles mozos de estoques sin mandato constitucional, como Ibarra, porque ellos le mandarán a Sandra Pámanes, entre paréntesis bastante más viva y despierta que el oficioso secretario de Gobierno.

Pero el gobernador sólo se asoma a las juntas diríase que para la foto, cuando les cae algún personaje federal que le convenga saludar, como los que se aparecieron en la reunión de seguridad con municipios de la zona sur del estado y con autoridades federales y del Ejército, que tuvo lugar anteayer en Doctor Arroyo, a la que por supuesto no se presentaron los Alcaldes panistas.

Por su falta de nivel, el secre no tiene nada que hacer en las juntas del Poder Ejecutivo, como no sea tomar y llevar recados e ir a pedirle permiso a su jefe para respetar o no los acuerdos indebidamente acordados entre acordantes discordantes.

Discordantes necesariamente porque unos tienen tamaños constitucionales y otro carece de esos atributos, lo que necesariamente obstaculiza y no facilita las siempre incompletas e infructuosas mesas de trabajo del Poder Ejecutivo, que por definición constitucional integran los alcaldes y su par, el gobernador del estado.

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