Opinión

Gobernadores analizan seguridad en privado

EN EL BLANCO 

Por Fernando Zepeda

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Reunión de seguridad. Cuatro gobernadores se reunieron ayer aquí. La gobernadora de Baja California, María del Pilar Ávila; el de Baja California Sur, Víctor Castro; el de Sonora, Alfonso Durazo, y quien participó como anfitrión por Sinaloa, Rubén Rocha Moya. El gobernador de Nayarit no acudió. ¿Qué trataron? En realidad no se sabe, porque el encuentro fue en las instalaciones militares de la Tercera Región Militar y los medios de comunicación no tuvieron acceso. Este encuentro se conoce porque reúne a los responsables de la seguridad en cinco estados vecinos del nuestro. Y la de ayer fue la Segunda Reunión Regional de Coordinación de Seguridad de la Región del Mar de Cortés. Las cinco entidades comparten intereses comunes en muchas áreas. Y son también afectadas como muchas otras del país, por la delincuencia organizada. Al encuentro acudieron los operadores de los programas de seguridad en cada una de esas entidades. Los que tienen en sus manos el implementar los operativos contra la delincuencia. El tema escabroso de la lucha contra la violencia es lo que hace que esta clase de encuentros sean privados y generalmente en cuarteles militares. Pero por más interés que los mandatarios estatales tengan en combatir a los delincuentes, la política federal permea en ofrecer “abrazos, no balazos”. La delincuencia tiene “secuestradas” regiones completas de los estados. Los gobernadores lo saben. Los responsables de los programas de seguridad también. El Ejército, Marina y policías estatales, igual. Pero nadie. Absolutamente nadie hace nada para enfrentar a la delincuencia y garantizar la seguridad a los ciudadanos. 

Al joven Secretario de Salud lo “chamaquearon”. Melesio Cuen, exsecretario de Salud, se refirió al hallazgo de medicamentos en bodegas que estaban ya caducados. Para Cuen, el hoy titular de Salud, Cuitláhuac González, fue “chamaqueado”. Soltó la nota sin contar con la información completa de lo que estaba diciendo. Y explicó que normalmente, las compañías farmacéuticas van recolectando los “rezagos” que quedan en medicamentos y los destruyen. Confirmó que el Gobierno del Estado no compra medicamentos. El que compra es el Gobierno Federal a través del Insabi. El Estado le paga y el Insabi cuando puede o quiere, manda el medicamento que quiere. El Estado cuenta con muchas bodegas y tal vez en una de ellas se encontró ese medicamento ya caduco. Y no porque no se haya querido distribuir, sino porque la distribución a las clínicas y hospitales se realiza conforme a los pedimentos que hacen. “Lo que no me explico es que estaba haciendo ahí ese medicamento”, destacó Cuen. Porque debió de haber sido recogido y destruido como marca el procedimiento. “Si hubiera habido alguna irregularidad en eso, ¿a poco crees que me hubiera quedado callado?”. Encontrar esos medicamentos almacenados le pareció una buena nota al secretario de Salud, y así, sin revisar se lo dio a conocer al gobernador. “Pero ya este (el gobernador) ya se debió de haber dado cuenta”, dijo Cuen.

El Secretario del Ayuntamiento de Mazatlán, Édgar González, está tranquilo, pero no confiado. El grupo empresarial Arhe retiró una demanda que presentó en su contra. Pero aún quedan pendientes dos. Una de ellas delicada por naturaleza, que es de “acoso”, presentada por una empleada del mismo grupo empresarial. 

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