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Gobernanza

IDEAS PARA EL CAMBIO

Cuando los problemas se multiplican y el malestar social crece, los gobiernos se paralizan. Dejan de actuar de manera inteligente. Pierden sensibilidad social. Ante esta situación tienen dos alternativas: caer en el autoritarismo y endurecer su postura, o avanzar en la democracia mediante la gobernanza.

Cuando el poder público, aún teniendo plena legitimidad política, no logra instrumentar decisiones de fondo para hacer frente a conflictos sociales o problemas productivos, a democracia se erosiona y pierde pertinencia. Se pone en riesgo como forma de gobierno. Y a nadie conviene tener un gobierno paralizado, débil y sin capacidad de respuesta. Cuando eso ocurre no hay ganadores, todos pierden.

En ocasiones, como ahora, se presentan simultáneamente situaciones complejas: la crisis económica se acentúa, hay ausencia de capacidad para dar soluciones, los grupos de presión intensifican sus acciones y en todos prevalecen las actitudes cortoplacistas. Bajo esta circunstancia no hay nada mejor que ir al origen: recurrir de nueva cuenta a la sociedad.

Gobernar implica la creación de leyes, diseñar programas e instrumentar de acciones para que la población tenga mayor bienestar. Este ejercicio exige la cooperación entre poder público y sociedad. Pero implica también un orden social con intensa participación ciudadana en el quehacer gubernamental. Es decir, hay que hacer uso de la gobernanza.

La gobernabilidad ahora depende de la gobernanza. Estos tiempos de incertidumbre económica y de creciente malestar social, sólo pueden abordarse mediante una mayor participación social en la vida pública. Habrá que construir ciudadanía para asumir responsabilidades compartidas entre gobierno y sociedad.

Hoy más que nunca se requiere abrir cauces a la participación ciudadana en las decisiones públicas. Esta es la mejor garantía para evitar la parálisis y ejercer un buen gobierno. Un gobierno confiable, eficiente y con mayor sensibilidad social y política.

Es importante hacer ver que el gobierno no tiene la responsabilidad única de los problemas existentes, y que tampoco tiene a su alcance todos los instrumentos y los recursos para hacerles frente. Pero también habrá que dejar claro que se gobierna para todos por igual, y no sólo para algún grupo o interés en particular.

Cuando se convoca a la participación ciudadana, el gobierno tiene que asumirse como expresión de la sociedad en su conjunto. Debe concentrarse en instrumentar políticas públicas de beneficio colectivo. Los intereses sectoriales y los de grupos de presión pasan a ocupar un lugar secundario.

Por eso, ante la crisis, el malestar social y la amenaza de ingobernabilidad, la mejor decisión consiste en gobernar en alianza con la sociedad. Más aun cuando en el sistema político prevaleciente existe una acentuada crisis de representatividad. Es decir, la mejor fórmula para hacer frente a la situación de hoy se llama gobernanza.