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Gobernar es la respuesta

IDEAS PARA EL CAMBIO

Todo gobierno recurrentemente enfrenta situaciones de crisis política. Ello sucede, incluso, aunque la administración pública se esté desempeñando con eficiencia y genere buenos resultados de gobierno.

Las crisis políticas tienen un impacto altamente negativo sobre la imagen del gobierno y del gobernante, y siempre son muy diferentes en su impacto y magnitud. Por ello nunca hay que sobredimensionarlas o subestimarlas. Todas deben atenderse con prontitud, pero también con firmeza, decisión y acierto.

La mejor respuesta es defenderse gobernando. Es decir, atendiendo puntualmente las funciones que son básicas en todo gobierno: administrar bien los recursos públicos, mantener la gobernabilidad política y saber comunicarse con la sociedad. Con esto se demuestra que realmente existe gobernabilidad.

El gobernante no debe acaparar la solución de todas las crisis, porque puede quedarse sin espacio suficiente para solucionarlas. Quien gobierna tiene múltiples adversarios y está expuesto al ataque constante. Por eso, la función principal de sus colaboradores consiste en respaldarle y protegerle. Hay que aprender de los errores, pero también hay que saber exigir responsabilidades.

El consultor político Mauricio de Vengoechea en su libro Siete herramientas para apagar una crisis de gobierno, establece una interesante fórmula para accionar ante este tipo de situaciones. Lo primero es que la respuesta que se vaya a dar debe tener objetivos claros y precisos. Ello es fundamental para mantener la gobernabilidad, defender la política y los programas de gobierno, y asegurar la confianza social hacia el gobernante.

La segunda herramienta es conocer la percepción de los ciudadanos, así como las fortalezas y debilidades propias y de los adversarios. La tercera consiste en medir el impacto que tendrá la crisis sobre el gobierno y los grupos sociales. Tener claras las implicaciones y las consecuencias.

La cuarta herramienta se refiere a la necesidad de identificar a los involucrados y tener claro quiénes están a favor, quiénes son contrarios y quiénes están siendo beneficiados con la crisis. La quinta acción consiste en integrar un equipo de trabajo que esté en contacto con el gobernante y que tenga capacidad de operación.

La sexta herramienta es definir una estrategia para manejar la crisis. Ésta debe ser de consenso, estar escrita y permanecer secreta. Además, debe incluir una estrategia de comunicación social que defina con precisión qué se dice, quién lo dice, cómo lo dice y cuándo se debe decir. Hay que tener en cuenta que durante una crisis de gobierno, a veces sobra información pero falta comunicación.

La séptima herramienta consiste en mantener un control riguroso de todo el proceso. Nunca hay que dar muestra de debilidad, indecisión o temor. Por más compleja que sea una crisis, siempre hay que gobernar. Esta es la mejor defensa posible, afirma Vengoechea.