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Gobierno de falacias

GUASAVE

En medio del "triunfo" que le significó sacar entre otras las reformas fiscal y energética sin mayores problemas frente a un Congreso de la Unión lacayuno, optimista el presidente Enrique Peña Nieto seguramente sus baterías tendrá que, el próximo año, enfocarlas a ganar la mayoría de las diputaciones federales.

Está claro que, si obtiene mayoría absoluta de la Cámara de legisladores, el titular del Ejecutivo abrirá las coyunturas que le permitan el control de todas las fuerzas políticas para fortalecer su proyecto de gobierno transexenal.

Al menos así lo calculan los alquimistas que gobiernan ¿o mejor sería decir, desgobiernan?, este país, y quienes como el frívolo, (hablo de su vida, no de su muerte) de José López Portillo, también al peso lo está convirtiendo en heces fecales.

Después de haber hecho realidad su obsesión de obviar el camino a Petróleos Mexicanos a las transnacionales y a grupos domésticos con poderes fácticos y económicamente influyentes, no hay remedio, el viejo PRI está de regreso con ánimos de quedarse al menos otros 80 años.

Sin embargo, eso tendría que verse en su tiempo, porque cada día el gobierno priista pierde la confianza que millones de mexicanos depositaron en su entonces candidato, haciéndolo ganar en las urnas, con la esperanza de que hubiera aprendido la lección que le dieron hace 12 años y vinieran ya en el poder a desfacer los entueros del panismo.

A Peña Nieto, cosa contraria a lo que se esperaba de su mandato, parece escapársele como agua entre las manos, la economía de los mexicanos.

Lo que tanto presumían durante la campaña en busca de la Presidencia de la República, en el sentido que iban a fortalecer la calidad de vida de los gobernados, hoy vemos va en barrena, lo que, repetimos le está restando puntos metiéndolo al tobogán de la impopularidad.

Los que saben de eso y que no son otros más que las amas de casa, jefes de familia, empresarios y comerciantes, sienten que la carestía que se encuentra por encima de los sofísticos indicadores oficiales, no tardará en desbocarse, con mucho y digan que no pasa nada, los atildados y exquisitos tecnócratas que operan la Secretaría de Hacienda.

Informes que se mantienen escondidos en los círculos de gobierno advierten de la posibilidad de que en poco tiempo, si no se da marcha atrás en las políticas económicas, se desencadene el galope de una inflación aterradora que por el momento está en pleno ascenso y sin visos de que a corto plazo pudiera componerse.

Con la reforma fiscal que pega en la línea de flotación de millones de empresarios, chicos, grandes y medianos, amén de los más de 50 millones de paisanos, con el precio de los carburantes en constante y arbitraria alza, el costo de la vida escalará alturas insospechadas.

Y de cara al escenario nada favorable al que se arrastra a los mexicanos, a los de todo el tiempo, a los "paganos" que les corresponde pagar los platos rotos, de las ineficiencias, ineptitudes y corruptelas oficiales, al gobierno peñanietista no se le van a arrendar ganancias.

Es decir, en los comicios durante los que estarán en juego las diputaciones federales a realizarse a mediados del 2015, es de esperarse que a los candidatos priistas les vaya como en feria y resulte muy complicado ganar la mayoría de la que Peña Nieto a esas alturas estará muy urgido para concretar sus planes.