Opinión

Gobierno que queda a deber

Por  Jorge Luis Lozano

Se dice con mucha razón que en política todo es percepción, y a estas alturas la Administración municipal morenista que encabeza Luis Guillermo Benítez Torres ha generado un retroceso muy prematuro en la forma en cómo los ciudadanos ven su Gobierno. Seis meses han sido suficientes para cuestionar el rumbo que lleva el Gobierno de la Cuarta Transformación. Para ello basta evaluar los hechos de la última semana:el cambio de funcionarios de primer nivel que, se supone, eran parte de su equipo más cercano de colaboradores; la asignación de los cargos en relevo a puerta cerrada;la negación sistemática de excesos, como la entrega de cargos públicos a familiares y amigos de los funcionarios de primer nivel; la negativa de apoyos para eventos culturales como la Feria del Libro y el subsecuente anuncios de comilonas justificadas como muestra gastronómica en el Congreso de la Unión, exclusiva para diputados federales con cargo al erario. No es extraño que haya quien se pronuncie por que la “limpia” que al interior de la Administración municipal que parece haber iniciado el munícipe también incluya a sus asesores políticos, a los cuales les pagan, y bien, por advertirle los riesgos de sus decisiones. Y es que el Gobierno municipal de Benítez Torres parece dar tumbos en la incongruencia, la intolerancia, el desapego a las políticas de austeridad republicana, transparencia y rendición de cuentas que sostiene Morena como parte de la pretendida Cuarta Transformación. Se desconoce si en el viaje que Benítez Torres realizará hoy a hacia la Ciudad de México se tienen contempladas reuniones con integrantes del gabinete de Gobierno federal, pero no sería raro que también allá hubiera una preocupación.