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Gobiernos municipales atrapados

ECCOS

Una vez concluidas las ceremonias de investidura de los nuevos gobiernos municipales, ahora la pregunta es qué hacer con el municipio. Qué tipo de decisiones es necesario tomar para que se sienta la presencia de otras autoridades y para realizar obras que den realce, prestigio y carrera política a quienes conforman los equipos de gobierno.

Desafortunadamente, son pocos los intentos serios que tratan de hacer las cosas de manera diferente. Durante la última década los ayuntamientos han perdido enormemente su capacidad para generar las soluciones que demanda la población.

Algo no está funcionando bien porque en las colonias populares se acumulan rezagos y carecen de servicios elementales. Algo está mal cuando las comunidades rurales tienen décadas padeciendo un deterioro que ya parece infinito. Las cosas no marchan bien cuando las normas elementales de convivencia social se trasgreden cotidianamente y con total impunidad.

Los gobiernos municipales están atrapados en lo urgente. Los buenos deseos que expusieron los alcaldes durante su toma de protesta, sencillamente no podrán cumplirse. No existe capacidad institucional suficiente para impulsar el progreso económico y el desarrollo social.

Entonces, ¿Qué van hacer los nuevos gobiernos municipales? La mayoría de ellos, hará lo mismo de siempre. Aquello que ya ha demostrado que no funciona. En realidad no tienen otra opción. Buscarán que el gobierno estatal resuelva los problemas. Algunos utilizarán influencias federales para atraer recursos. Pero no será suficiente.

La realidad muestra que en los ayuntamientos se carece de presupuesto para inversión. La estructura administrativa presenta duplicidades. Tienen que cargar con diversos organismos que quizá políticamente sea correcto tenerlos, pero que muy poco contribuyen al objetivo de ampliar las oportunidades de desarrollo social y productivo. La mayoría de los cabildos son infuncionales y bastante onerosos.

Se han hecho propuestas interesantes como la del cabildo abierto o la creación del city manager. Pero estas iniciativas no podrán avanzar, sin antes resolver el problema de cómo generar mayores recursos municipales. Tampoco si se omite la imperiosa necesidad de hacer que los cabildos sean realmente útiles al desarrollo municipal. Menos aún si se pospone la urgente reestructura administrativa de fondo.

No. Las cosas no se miran bien para los gobiernos municipales. Los de ahora son momentos de optimismo, de ilusión y de esperanza. Pero muy pronto volverá la terca realidad.

Una buena forma de empezar sería convocar a todos los alcaldes para analizar la situación y buscar soluciones comunes. En muchos sentidos, será necesario empezar de nuevo. Hay que crear nuevas capacidades institucionales que involucren otra definición política y administrativa del municipio. Ahora hay condiciones suficientes para ser ejemplo nacional en este sentido.