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Gran triunfo, pero poca defensa

MI PUNTO DE VISTA

Omar Chávez nos hizo una demostración más de determinación y valentía, que de recursos técnicos la noche del sábado pasado.

Es cierto, el hijo de la leyenda aprobó un examen muy difícil, se apuntó la victoria más importante de su carrera, enseñándonos que tiene una quijada dura y que aguanta; pero quedó a debernos algo que es primordial en un boxeador: defensa.

Verlo ganar una batalla en la forma como lo consiguió, fue un deleite para quienes prefieren el boxeo de golpeo desmedido, que aquel donde se aplica el arte y la técnica.

Es cierto también que su desenvolvimiento provocó un delirio generalizado a los más de 3 mil espectadores, cuando no estábamos acostumbrados a verlo protagonizar encarnizadas batallas como esa guerra del fin de semana contra el "Galeno" Sandoval.

Para muchos fue la noche de graduación del sinaloense, pero yo no me atrevería a decir ni a asegurar que está listo para adversarios de mayor envergadura y jerarquía.

El proceso de aprendizaje para el "Bussinesman" y cualesquier otro boxeador no se califica y aprueba con una trepidante victoria como esta, sino por sus avances. Y en ese sentido, Omar sabe y debe entender que tiene mucho todavía por aprender para llegar a las grandes ligas.

Me gustó su triunfo, es cierto. Me gustó también que la gente se le haya entregado coreando su nombre en la mayoría de los rounds. Me gustó que los aficionados se hayan puesto de pie en repetidas ocasiones.

Me gustó, vuelvo a repetir, su valentía, su determinación, su coraje y sus deseos de demostrar que puede ser grande. Pero tiene que trabajar bastante.

Lo que no me gustó, es que pese al esfuerzo, garra y coraje con que se aplicó para sumar este, que para mí vale más que todas sus anteriores victorias, todavía haya personas que no cambian los conceptos negativos hacia su persona y carrera.

En las redes sociales hubo mucha basura en contra de Omar. Gente que no supo valorar ese esfuerzo extraordinario para derrotar a un elemento que lo superaba en pegada, como lo indica su espectacular récord.

¿Cómo demeritar un triunfo contra alguien que se defendió, que lanzó muchos golpes, que conectó con solidez, que tiene oficio, agallas, buen boxeo y hambre?

Sandoval no fue un bulto. El tapatío hizo su trabajo, pero se topó con un Chávez con otra mentalidad, y que lo pudo haber hasta noqueado.

¿Una revancha?, ¡por qué no!

Lesión. Cualesquier otro boxeador se hubiese rendido ante ese problema, pero el "Chapito" Velarde arriesgó mucho para preservar un triunfo que lo convirtió en campeón latino.

Carlos se lastimó una pierna al tratar de conectar un derechazo a José "Tecuala" Argumedo, pero lejos de pensar en abandonar la contienda decidió continuar. Arrastrando prácticamente esa parte de su cuerpo, el culiacanense logró terminar de pie y llevarse una merecida victoria.

Sorprendente. En este espacio consigné que Valentín León se exponía demasiado enfrentando a un peleador más joven y de respetable pegada.

Pero el "Picoco" no solamente le tapó la boca a muchos y también a un servidor. León peleó con inteligencia ante un excampeón mundial como el "Torito" Rodríguez, que no embistió lo suficiente para bajar con los brazos en alto en una batalla que se pronosticaba de un solo lado.

Mis respetos para él.

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Ayer Dios me permitió escribir estas líneas; hoy sólo Él sabe si podré hacerlo de nuevo.