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Grandes entre los grandes

MI PUNTO DE VISTA

Greg Maddux y Tom Glavine formaron parte de una época histórica y brillante de los Bravos de Atlanta, cuando el eterno "Ya Merito" era un invitado con boleto de "permanencia voluntaria" en postemporadas de la década de los 90.

Durante campañas consecutivas Maddux y Glavine integraron una trilogía importante y hasta en ocasiones poco difícil de vencer, junto con John Smoltz, un exitoso abridor que de pronto realizó carrera como cerrador con la misma varita mágica que lo llevó a ser uno de los caballitos de batalla del pitcheo abridor de la tribu.

Si bien es cierto que tanto Maddux como Glavine también hicieron historia con los Cachorros de Chicago y Mets de Nueva York, me quedo con las actuaciones que ambos nos brindaron defendiendo el jersey de Atlanta, en aquella época en la que decidí como simpatizante abandonar a los Dodgers y convertirme en un seguidor de Atlanta.

Estos dos mosqueteros del montículo recibieron ayer el beneficio de ser nuevos inmortales de la pelota profesional estadounidense, en una votación que estuvo a punto de rayar en la unanimidad, que muy pocas veces vemos por parte de la Asociación de Escritores de Beisbol en los Estados Unidos.

Junto a ellos, otro aporreador de la misma época recibió los sufragios suficientes para formar parte de Cooperstown en fecha próxima. Me refiero a Frank Thomas, el gran cañonero en una interesante etapa de la franquicia de los Medias Blancas de Chicago.

Smoltz podría unírseles en el 2015, luego de que su nombre aparecerá en las boletas para el año próximo. Y estoy seguro que, como Tom y Greg, recibirá los puntos suficientes.

Puntos. Mire usted que Maddux alcanzó 555 menciones de las 571 boletas distribuidas. No sé qué estarían pensando los otros 16 como para ofender al gran Greg ignorándolo en sus tarjetas, pero seguro se habrían inclinado por alguien de su plaza, como suele suceder cuando nos gana el regionalismo.

¿Acaso un récord de 355 victorias por 227 derrotas y efectividad de 3.16 en 23 torneos no eran suficientes para una elección unánime? A esos números habría que agregarles los 18 guantes de oro, cuatro veces ganador del Cy Young y ocho veces convocado al Juego de Estrellas.

¡Por favor, qué tosquedad! Maddux merecía el 100 por ciento y no ese 97.2, que suena interesante de todas formas porque se convierte en el octavo más elevado en la historia de las votaciones ¿No cree usted?

El zurdo Glavine estuvo un poco más abajo, pero con porcentaje envidiable. Tom obtuvo 525 votos (91.9 por ciento), y tampoco nadie puede rebatirle sus grandes y extraordinarios logros.

Glavine estuvo en 10 Juegos de Estrellas, alcanzó dos Cy Young y se retiró con marca de 305 triunfos por 203 derrotas en 22 campañas.

Frank Thomas fue un caballero de los diamantes. Contemporáneo de peloteros que viven en el escarnio por sus conductas negativas y poco profesionales como Barry Bonds, Rogers Clemens, Mark McWire y Rafael Palmeiro, por citar algunos, el morenazo se ganó el respeto, y ahora su ingreso al Salón de la Fama, a base de disciplina, constancia y trabajo.

Sus 521 cuadrangulares y 1704 carreras producidas en 19 temporadas le abrieron las puertas apenas en su primer año de aparecer en las boletas. Bien merecido. Mientras tanto Clemens, Bonds y compañía continuarán en el infierno, del que tal vez nunca podrán salir. Sus reputaciones quedaron en el suelo al verse involucrados en problemas de consumo de anabólicos.

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Ayer Dios me permitió escribir estas líneas; hoy sólo Él sabe si podré hacerlo de nuevo.