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Grandes pensadores: Leonardo Boff

SATIRICOSAS

El año pasado intenté crear un nuevo espacio que permitiera a los lectores de periódicos el acceso directo a grandes pensadores, porque bien sabemos que por desgracia en México se lee poco y mal. Ofrecí esa columna nueva a algunos diarios y hasta a la propia SEP. No tuve el menor éxito. Pero siguió la idea en mi terca cabeza y decidí dedicar este año al proyecto uno de los 4 o 5 sábados de que dispongo en la prensa cada mes. Esta es la primera columna de "Pensadores".

Tiene que ver con la religión católica. Me acusan de "comecuras" y tienen razón. No soy de los que cree que el que viste sotana es intocable, en cambio frecuentemente atacable. Pero entiendo que hay curas y curas y los de la Liberación, perseguidos por el propio hiperbusiness llamado Vaticano, desde jóven me tocaron el corazón. ¿es el papa Francisco uno de ellos? Lean el texto del gran pensador Leonaro Boff, y luego hablamos:

"Quien escucha las distintas intervenciones del obispo de Roma y actual Papa se siente en casa y en América Latina.

El Papa no es eurocéntrico, ni romanocéntrico ni mucho menos vaticanocéntrico. Es un pastor "venido del fin del mundo", de la periferia de la vieja cristiandad europea, decadente y agónica (sólo el 24% de los católicos son europeos); proviene de un cristianismo nuevo que se ha ido elaborando a lo largo de 500 años en América Latina con rostro propio y con su teología.

El papa Francisco no ha conocido el capitalismo central y triunfante de Europa, sino el capitalismo periférico, subalterno, agregado y socio menor del gran capitalismo mundial. El gran peligro nunca fue el marxismo, sino el salvajismo del capitalismo no civilizado. Ese tipo de capitalismo ha generado en nuestro subcontinente latinoamericano una escandalosa acumulación de riqueza en unos pocos a costa de la exclusión y de la pobreza de las grandes mayorías del pueblo.

Su discurso es directo, explícito, sin metáforas encubridoras como suele ser el discurso oficial y equilibrista del Vaticano, que pone el acento más en la seguridad y en la equidistancia que en la verdad y en la claridad de la propia posición.

La posición del papa Francisco a partir de los pobres excluidos es clarísima: "no deben quedar dudas ni caben explicaciones que debiliten" esta opción ya "que existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres" (Exhortación número 48). De forma contundente denuncia: "el sistema social y económico es injusto en su raíz" (número 59); "debemos decir no a una economía de exclusión y de desigualdad social; esta economía mata… el ser humano es considerado, en sí mismo, como un bien de consumo que se puede usar y después tirar; los excluidos no son "explotados", sino desechos, 'sobrantes'" (número 53).

Además no se puede negar que este tipo de formulaciones del papa Francisco recuerdan el magisterio de los obispos latinoamericanos en Medellín (1968), Puebla (1979) y Aparecida (2005) así como el pensamiento común de la teología de la liberación. Ésta tiene como eje central la opción por los pobres, contra su pobreza y en favor de la vida y de la justicia social.

Hay una afinidad perceptible con el economista austriaco-estadounidense Karl Polanyi, que fue el primero en denunciar La gran transformación (título del libro de 1944) al hacer de la economía de mercado una sociedad de mercado. En ésta todo pasa a ser una mercancía, las cosas más sagradas y las más vitales. Todo es objeto de lucro. Tal sociedad se rige estrictamente por la competición, por la prevalencia del individualismo y por la ausencia de cualquier límite. Por eso no respeta nada y crea un caldo de violencia, intrínseca a la forma como ella se construye y funciona, duramente criticada por el papa Francisco (número 53).

Ella ha tenido un efecto atroz. En palabras del Papa: "ha desarrollado una globalización de la indiferencia. Casi sin advertirlo nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos" (número 54). En una palabra, vivimos tiempos de gran inhumanidad, impiedad y crueldad. ¿Podemos considerarnos todavía civilizados, si por civilización entendemos la humanización del ser humano? En verdad, estamos regresando a formas primitivas de barbarie.

Conclusión final que el pontífice deriva de esta inversión: "ya no podemos confiar en las fuerzas ciegas y en la mano invisible del mercado" (número 204). De este modo ataca el corazón ideológico y falso del sistema imperante.

¿Y dónde va a buscar alternativas? No va a beber de la esperada Doctrina Social de la Iglesia. La respeta pero observa: "no podemos evitar ser concretos para que los grandes principios sociales no se queden en meras generalidades que no interpelan a nadie" (número 182). Va a buscar en la práctica humanitaria del Jesús histórico. No entiende su mensaje como una regla petrificada en el pasado, sino como inspiración abierta para la historia siempre cambiante. Jesús es alguien que nos enseña a vivir y a convivir, a "reconocer al otro, a curar las heridas, a construir puentes, a estrechar lazos y a ayudarnos mutuamente a llevar las cargas" (número 67). Personalizando su propósito dice: "a mí me interesa procurar que aquellos que están esclavizados por una mentalidad individualista, indiferente y egoísta, puedan liberarse de esas cadenas indignas y alcancen un estilo de vida y de pensamiento más humano, más noble, más fecundo, que dignifique su paso por esta tierra" (número 208).

Esta intención se asemeja a la de la Carta de la Tierra que apunta valores y principios para una nueva humanidad que habita con cuidado y con amor el planeta Tierra.

El sueño del papa Francisco actualiza el sueño del Jesús histórico, el del Reino de justicia, de amor y de paz. No estaba en la intención de Jesús crear una nueva religión ya que había muchas en su tiempo, sino personas que aman, se solidarizan, muestran misericordia, sienten a todos como hermanos y hermanas porque todos son hijos e hijas en el hijo.

Este tipo de cristianismo no tiene nada de proselitismo pero conquista por la atracción de su belleza y profunda humanidad. Tales valores son los que pueden dar un otro rumbo a la sociedad mundial".

(Traducción de María José Gavito Milano).

satiricosas.es.tl