Opinión

Gremio y medios a debate

POLITEIA

Por: César Velázquez

El columnista invitado de EL DEBATE en su edición del pasado 6 de agosto, Marcos Lara Klahr, periodista con una larga trayectoria en los medios y una voz autorizada para opinar sobre los retos, desafíos, oportunidades y amenazas que enfrenta el ejercicio periodístico en el mundo moderno, prefirió ser no políticamente correcto en sus opiniones sobre el gremio y los medios, por lo que no anduvo por las ramas y llamó a las cosas por su nombre. Es de agradecerse.

Primero, porque siempre, ante la presencia de lo que se puede considerar una amenaza externa, se expresan las solidaridades corporativas, una especie de unidad monolítica ante la que se subsumen todas las diferencias y desacuerdos en un gremio y en un ambiente que por su propia naturaleza pluralista es más proclive a la atomización que a la actuación en bloque. Diría que es el reflejo de una vieja cultura, la de la unidad nacional, que siempre apeló a la amenaza de una supuesta agresión de algún masiosare para impedir los disensos.

Segundo, porque frente al aluvión acrítico de solidaridades incondicionales que desde hace casi una semana se están expresando, incluso de algunos que en un primer momento se pusieron en la primera fila de defensa del contenido de la ley y sobre todo del artículo 51 Bis, y frente a lo que me parece una sobreactuación de parte del gremio que le impide reconocer las limitaciones y las deficiencias de su trabajo profesional, hay alguien que le invite no sÓlo a ver la paja en el ojo ajeno, sino la viga en el propio.

Veamos lo que dice Lara Klahr: "Cada vez que algún actor público incursiona en el tema [medios y regulación democrática] la respuesta del gremio y la mayoría de las empresas periodísticas es el rechazo estridente. Mucho grito, escasas ideas. Desdeñamos la oportunidad de aprender." Es incuestionable: mucho de ello hemos visto y escuchado en esos días. Han aparecido los tambores de guerra, bastante ruido retórico y casi nada por no decir que de cero, de propuestas frente al entuerto.

Agrega el columnista invitado que "los boletines siempre han sido el medio preferido por las instituciones burocráticas y por la mayoría de periodistas y medios para informar". ¿Alguien puede decir lo contrario? Es una práctica profesional inveterada de la que, ciertamente, no son los periodistas los culpables, sino una vieja cultura de connivencia entre el poder, los periodistas y los medios, mediados por el "chayo", y que no se desmonta de la noche a la mañana.

Así remata la faena Marcos Lara: "La sociedad y, a su lado, los periodistas debemos estar atentos, entender más y gritar menos, y articularnos para que el sistema de justicia penal democrático se materialice, también porque se basa en la transparencia, oro molido para nuestro ejercicio profesional." En efecto, por ahí deben ir las cosas: mejor formación, mayor nivel cultural, más calidad en los bienes y servicios culturales e informativos que se entregan a la sociedad.

Claro que siempre habrá pulsiones autoritarias. Sólo desde la intolerancia, el autoritarismo y la prepotencia se puede hacer una defensa de la ley y del artículo motivo de la controversia. No es la intensidad del rojo lo que está a discusión, sino la preservación y el ensanchamiento del espacio de las libertades.

Ahí es donde está la tarea del gremio y los medios.

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